Alguien me explica… ¿por qué mi hijo no me hace caso? Mi Opinión como padre

mi hijo no me hace caso

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Porque la has cagado.

Siento ser así de directo, pero que tu hijo/a no te haga caso tiene que ver con lo que has estado haciendo tú. Y nadie más.

No lo digo para hacerte sentir culpable, ni mucho menos.

En lugar de posicionarte como víctima (es culpa de mi hijo, de mi entorno…) mi intención es que te coloques en una posición de «responsabilidad».

Y fíjate que esta posición es mucho mejor. Porque si entiendes que la responsabilidad es tuya, también tienes el poder de cambiarlo.

Y esa es la buena noticia. Tú hijo no te hace caso, pero tiene solución.

Más o menos rápida, más fácil o más compleja. Pero te aseguro que la tiene.

En este artículo te cuento:

  • Qué ha pasado para que tu hijo no te haga caso (y aquí entenderás por qué eres responsable).
  • Las cosas que puedes hacer para solucionarlo (y una que me grabaría a fuego)
  • Quién puede ayudarte en esto si se te hace cuesta arriba

¡Vamos a ello!

 

 

 Esto ha pasado para que tu hijo no te haga caso

No es algo de la noche a la mañana.

Sin darte cuenta, has ido tomando una serie de decisiones que han hecho que, para tu hijo, tu palabra ya no tiene a penas valor.

¡Ojo!

Te hablo de niños desde los 3 años hasta los 10 años, que son los casos que he visto en mi entorno. Más allá de esta edad entramos en terreno adolescente, y ese mundo se rige por otras reglas que no vamos a entrar a analizar aquí.

El caso es que ya no te hace caso (perdón por el juego de palabras, por relajar tensión).

Y, según he visto en familias de mi entorno, la explicación más típica es…

Has ido incumpliendo con tu palabra de forma constante, por lo que tu hijo ha perdido la confianza en lo que dices, ya no se fía de ti. 

El problema es que muchas madres y padres se niegan a aceptar esta realidad.

No se quieren dar cuenta.

Se ponen a la defensiva y les echan la culpa a sus hijos:

Que otros sí obedecen y que el suyo les ha tocado más rebelde, es lo que hay. 

En la mayoría de casos, esto no es cierto.

Su hijo/a no es más rebeldes «de base» sino que se ha ido haciendo así.

Cuando observo a estas familias en mi entorno, siempre veo el mismo patrón.

Sin darse cuenta, están incumpliendo su palabra de forma constante (tanto para bien como para mal).

Vale, vale, menos rollos y cuéntame ejemplos concretos para ver si yo hago algo similar.  

Dicho y hecho 😉

 

#Ejemplo 1: amenazas incumplidas

Amenazar, chantajear, castigar y demás herramientas educativas correctivas del siglo pasado traen muchos problemas (como hemos visto aquí y aquí).

Te adelanto que me posiciono en contra de ellas.

Pero, puestos a usarlas, úsalas «bien».

Sé que esto puede ser polémico. Tal vez te estás llevando las manos a la cabeza.

mi hijo no me hace caso que hago - susto

Pero deja que te explique.

En mi opinión, es un error grave estar diciéndoles a nuestros hijos una cosa para luego no cumplirla (sí, aunque sean castigos).

Porque si no somos firmes y nuestros hijos ven que cambiamos facilmente de opinión, ¿sabes qué pasa cuando vuelves a pedirle algo?

Exacto que deja de hacerte caso.

Vamos a verlo con un ejemplo que me pasó el otro día:

Estábamos en un cumpleaños y había llegado el momento de la tarta.

Un niño estaba haciendo alguna trastada, a lo que su madre le dijo:

«Como sigas así te quedas sin tarta».

¿Y qué pasó?

El niño siguió liándola pero… al final comió tarta.

Claro.

¿Problema? En la mente subconsciente del niño se va grabando este mensaje:

Ahh vale, osea que aunque mi madre me diga que «si sigo así me quedo sin tarta», al final siempre me la da. Entonces, ¿para qué hacerle caso?

Lo peor es que los padres rara vez se identifican con esta conducta.

La han normalizado tanto que no son conscientes de que lo hacen.

Pero lo hacen.

Vamos con el otro caso típico.

 

#Ejemplo 2: promesas incumplidas

Esta es la otra cara de la moneda.

No solo creamos una mala imagen de nosotros castigando o gritando.

Qué va…

Por ejemplo:

Pongamos que tienes una amiga que se llama Carmen.

Cuando quedáis, Carmen, por sistema, siempre llega 30 minutos tarde.

(Seguro que no te costará imaginar porque todos tenemos una «Carmen» en nuestro grupo. Si no la identficicas, es que la «Carmen» de tu grupo eres tú 😉 ). 

Y lo mejor de todo es que siempre te dice «¡Te prometo que esta vez sí que llegaré a la hora!».

Pero la cosa siempre acaba igual. Tu esperándola cada vez más enfadada y Carmen disculpándose al llegar.

mi hijo no me hace caso - tarde
Esta eres tú resignada viendo pasar los minutos mientras esperas a Carmen

Al final, llega un punto en el que dejas de fiarte de su palabra, ¿verdad? Porque dice una cosa pero hace otra.

Quedas con ella y tú acudes 30 minutos después de la hora, has aprendido la lección.

Volvamos al terreno familiar… Te cuento un ejemplo típico que he visto muchas veces:

– ¿Después de cenar puedo ver una peli mamá? 

– Vale, pero solo un ratito si no es muy tarde.

Al rato, te das cuenta de que mañana hay cole y que mejor el finde…

– Oye, la peli mejor hoy no, que mañana hay cole, así que lo dejamos para fin de semana. 

– Noooo, ¡me lo habías dicho! 

– Ya… pero hoy ya no puede ser. ¡No insistas! 

– Jooooo. 

Te podría poner infinidad de ejemplos similares a este, pero creo que la idea se capta.

Fíjate en tu día a día. Presta atención y te darás cuenta de la infinidad de cosas que decimos y luego no cumplimos.

Vale pero… ¿y qué hago? ¿siempre cumplo con lo que digo aunque juegue en mi contra? ¿no digo nada?

Vamos a verlo.

 

 

 Qué hacer para que tu hijo te haga caso

Pues igual que con un adulto: volviéndote a ganar su confianza.

Pero ojo, no pienses que esto ocurrirá de la noche a la mañana.

Los años de «malas prácticas» no se compensan con una par de semanitas.

Si esto ha sido una dinámica habitual durante años, te espera una dura batalla, pero que siempre merece la pena.

Si no la libras hoy, te pasará factura mañana.

¿Y por dónde empiezo?

Te doy el primer consejo, que me grabaría a fuego:

🔥No prometas cosas que sabes que vas a incumplir de antemano🔥

Te parecerá absurdo, pero esto pasa.

Y mucho.

Como en el caso de la tarta de cumpleaños que te contaba.

¿Tu te crees que el niño se iba a quedar sin tarta en un cumpleaños? Claramente la madre acabaría cediendo.

Por eso, hay amenazas o promesas que están condenadas al fracaso. 

Y cada vez que incumples… un punto menos a tu credibilidad.

mi hijo no me hace caso - cine
Imagen de serhii_bobyk en Freepik

Volviendo al ejemplo de «peli después de cenar si no se hace tarde».

Para empezar, aunque después te hayas dado cuenta de que has «prometido» algo que no debías, es mejor seguir adelante (en la mayoría de casos, habrá excepciones).

Si le habías dicho que había peli, aunque luego te hayas dado cuenta de que no era lo mejor, yo no fallaría a tu palabra. Apechugaría con lo que has dicho.

Y luego viene el segundo problema. 

La promesa ya estaba mal planteada de base.

No vale decir «si no se hace tarde vemos un poco de peli».

Esto son afirmaciones super abstractas que pueden dar lugar a malentendidos.

¿Qué es tarde? ¿Las 8, las 9…?

¿Y qué es «un poco de peli»? ¿10 minutos, 30?

Puede que en la cabeza de tu hijo un poco de peli sean 30 minutos y «tarde» sean las 10 de la noche.

Sus expectativas pueden ser muy diferentes a las tuyas. Y si no se cumplen, tendrá una sensación de injusticia y de que no cumples con tu palabra.

Tenéis que acordar estos matices de forma conjunta para que no haya problemas.

Ejemplo
  • Si acabamos de cenar y limpiar la cocina antes de las 9h, podemos ver peli. ¿Qué te parecen 15 mintuos?
  • ¿15 mintuos…? Un poco más mamá, ¿qué tal 20?
  • De acuerdo.

Algunas familias hacen esto bien. Pero luego fallan en la ejecución.

Por ejemplo, se hacen las 9:30 y ven la peli 30 minutos en lugar de 20.

¡Meeec! ¡Error!

mi hijo no me hace caso - error

Aquí el mensaje subconsciente para tus hijos es, de nuevo, que mi madre/padre dice una cosa pero luego pasa otra.

Por tanto, tu palabra se vuelve a devaluar.

¿Me estás diciendo que si se hacen las 9:05 ya no se puede ver la peli? ¿Y que si la vemos 25 minutos tampoco vale?

No, no es eso. Se puede ser flexibles y siempre hay casos puntuales donde se puede extender más por mútuo acuerdo.

Pero NO se puede hacer algo diferente a lo que se dice por sistema.

 

 

 ¿Se te hace cuesta arriba? Lee esto

Algunas madres o padres me contactan diciendo que este consejo o tal otro les han funcionado.

Pero que, pasado un tiempo, las cosas han vuelto a ser como antes.

Vamos, que sus hijos ya no les hacen caso.

¿Por qué ocurre esto? Por mucho motivos:

  • Primero porque se centran en los «métodos», pero no han hecho un cambio «integral» en su manera de educar. Es como si yo quiero ponerme en forma y voy buscando el ejercicio milagroso que sea el más efectivo, pero luego en mi día a día no tengo unos hábitos saludables.
  • Después, porque no tienen una hoja de ruta clara de lo que hacer y el día a día se los come, y al final todo tiende a ser «como siempre».

En estos casos, alguien con experiencia gestionando problemas familiares podría acompañarte en tu camino.

Y no solo para que tus hijos te hagan caso, sino para recuperar un ambiente de «paz en casa».

A conseguir que la relación con tus hijos sea más de colaboración que de lucha.

¿Y dónde se encuentran estos acompañamientos?

De los que más me fío yo es de Daniel Bezares y su escuela desAprendo.

Ya han pasado por ahí centenares de familias (y algunos amigos) y conozco a fondo su forma de trabajar. Para mí, son los mejores consiguiendo cambios duraderos en las familias.

Si quieres conocerlos un poco más, te recomiendo que escuches esta breve charla de Daniel:

daniel bezares nueva mc

 

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