Rabietas en niños: ¿cómo controlarlas? No le hagas caso a tu madre

Rabietas niños

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¡No le dejes que te hable así o se te subirá a la chepa!

Te convences de que esto es así.

Si no te impones y corriges ese comportamiento intolerable, la cosa irá a peor. Y, como te dice tu madre, se te subirá a la chepa.

Pero te has dado cuenta de que algo falla: la cosa va a peor aunque sigas gritándole o castigándole. Al principio funcionaba pero cada vez es menos efectivo y las rabietas son incontrolables.

¿Qué c**o está pasando?

Muchas cosas que veremos en el artículo de hoy.

Pero te hago spoiler con 2 consejos:

Mi primer consejo: deja de hacerle caso a tu madre/padre (al menos en este tema).

Mi segundo consejo: aprende a gestionar los 3 volcanes. Más abajo te explico.

 

Por qué tu madre o padre te recomienda «mano dura»

En la época de nuestros padres, niños y adultos eran mundos diferentes. Hacíamos «vidas separadas».

Y, en la mayoría de familias, se imponía la ley del autoritarismo:

¡Porque lo digo yo, que para eso soy tu madre/padre!

rabietas en niños - mano dura

Está claro que hicieron lo que pudieron con lo que sabían.

En esa época, la única información sobre crianza que tenían era su círculo íntimo: familiares y amigos.

Y sí, puede que algún libro que otro. Pero poco más.

En cambio, nosotros tenemos acceso a infinidad de información que ellos no tuvieron: youtube, cursos, escuelas de padres, RRSS…

Y también tenemos una vida más cómoda y con más contacto con nuestros hijos. Hay más convivencia.

Sin embargo, seguimos criando a nuestros hijos con las mismas herramientas de crianza del siglo pasado. Las mismas que usaban nuestros padres:

Amenazas, chantajes, gritos, castigos… Autoritarismo puro y duro.

Pero Albert, yo solo quiero que me digas qué hacer con las rabietas, ¿a qué viene tanto rollo?

Lo sé, lo sé.

Pero para que entiendas cuál es mi postura, antes necesito contarte esto.

Aguanta un poquito más y vamos al lío.

Prometido 😉

 

Por qué la «mano dura» es «pan para hoy…»

rabietas en niños - pan para hoy

Claro que funcionan.

Los castigos, chantajes, amenazas y demás herramientas de crianza sigo XX pueden funcionar.

Pero, como digo en el título, son pan para hoy y hambre para mañana.

Probablemente si amenazas a tu hijo con que no tendrá regalos de Navidad si no te hace caso en

«completa aquí con: lavarse los dientes, recoger su habitación, comerse las verduras«

puede que te funcione.

Sí, este tipo de estrategias funcionan a corto plazo.

Pero con el tiempo, dejan de ser efectivas. Y esto no es lo más grave.

Lo más grave es la desconexión que generas con tus hijos. Poco a poco, vuestro vínculo se va rompiendo. Sentimientos de rabia, resentimiento, venganza… empiezan a aflorar en ellos.

Y no sé a ti, pero a mí me parece un peaje demasiado grande.

¿Qué hacemos entonces con las rabietas, dejar que se salga con la suya siempre?

En absoluto.

Si has llegado hasta aquí, ahora ya estás preparada/o para lo que viene.

Vamos a ver cómo afrontar las rabietas y por qué se producen.

 

 

Por ESTO se producen las rabietas en los niños

Los niños son niños por algo.

Son «aprendices» de este mundo al que han llegado hace pocos años (aunque muchas veces son nuestros maestros).

Son literalmente inmaduros a nivel cerebral. Su cerebro está en construcción y tardará muchos años (hasta pasados los 20) en asemejarse a la de un adulto:

rabietas en niños - cerebro
Fuente: https://clbb.mgh.harvard.edu/juvenilejustice/

 

Por eso se desbordan emocionalmente con facilidad. 

Por eso tienen poca paciencia. 

Por eso les cuesta seguir las normas. 

Y por eso, nosotros, sus padres, tenemos que ser comprensivos con ellos. Somos nosotros los que tenemos que tener las herramientas para acompañarles en su desarrollo.

Hemos de ser conscientes de que la mayoría de veces quieren hacerlo bien, pero no pueden.

Me gusta mucho esta frase de Daniel Bezares que dice:

No es personal, es cerebral. 

Es decir, su mal comportamiento o rabieta es más una cuestión de inmadurez cerebral que de «voluntad por desobedecerte».

¡Aunque cuidado!

En general, los niños son rebeldes por naturaleza. Lo normal es que no quieran acatar ordenes porque sí. Y eso debería ser un rasgo positivo. ¿O qué quieres, que de mayor sea un adulto sumiso y haga caso a lo que le digan sin rechistar?

En definitiva: las rabietas son algo normal en los niños.

No debemos perder esto de vista.

Es más, algo preocupante sería que tus hijos nunca tuvieran un desbordamiento emocional (la forma fina de llamar a la rabieta 😉 ).

Así que, cuando tenga una rabieta, celebra que tu hijo es «normal» y que simplemente tiene un cerebro «normal» en desarrollo.

Es imposible definir motivos concretos de las rabietas, el desencadenante puede ser cualquier cosa. Pero sí hay unos detonantes. En mi experiencia, que me vengan a la mente:

  • Cuando no ha descansado suficiente. Yo lo he visto mucho con Javi (mi pequeño) cuando no hacía siesta y llegaban las 19 de la tarde, que estaba totalmente ido. Listo para la batalla.
  • Cuando le niegas algo de forma repetida. Al final explota, cansado de recibir negativas.
  • Cuando no les entiendes y se frustran. Esto también nos ha ocurrido muchísimos con nuestros 2 hijos, pero suele ser más habitual en niños menores de 3 años.
  • Cuando has tomado una decisión que le atañe sin antes avisarle. Ejemplo: ¡nos vamos ya del parque!

Vale Albert, todo esto está muy bien. Pero a mí las rabietas me sacan de quicio y no sé cómo actuar. ¿Qué debería hacer?

Vamos a por ello.

 

 

Cómo afrontar las rabietas (las 3 fases)

rabietas niños - 3 fases (1)

Algo que he aprendido y me ha servido muchisisisimo para afrontar las rabietas es lo siguiente:

Hay que ver las rabietas como oportunidades para poner en práctica el tipo de crianza que queremos para nuestros hijos y transmitirles nuestros valores.

Es decir, como madres y padres, nos hemos ido informando y preparando para hacerlo «lo mejor posible».

Y las rabietas son como el examen final, la prueba de fuego para ver si somos capaces de aplicar la teoría.

Visto con este enfoque, todo cambia.

¡Y ojo!

Pasar el examen no sería parar la rabieta. Porque muchas veces no dependerá de nosotros. Pero sí depende de nosotros mostrar una actitud que ayude a nuestros hijos, que les transmita ciertos valores y que nos conecte con ellos, no nos aleje.

Vale, ahora sí vamos ya a la parte práctica. ¿Cómo gestionamos las rabietas?

Mira, la rabieta pasa por diferentes estados. Para mí, estos son los 3 más marcados:

  • La frase previa (Pre-Rabieta o Volcán Humeante): cuando ves que la situación se empieza a poner tensa e intuyes que si sigue así la rabieta está a la vuelta de la esquina.
  • La rabieta propiamente dicha (Rabieta  o Volcán en Erupción): aquí ya tiene la rabieta y tenemos que saber bien cómo jugar nuestras cartas para no cagarla.
  • La fase final, donde la rabieta termina (Post-Rabieta o Volcán inactivo) importante para afianzar aprendizajes y ayudarnos en próximas rabietas.

Vamos a ver cómo enfocar cada fase.

 

1. Volcán Humeante

rabietas niños - volcan frio

No siempre te vas a poder anticipar a la rabieta.

Esto tienes que asumirlo.

Hay veces que te pillará por sorpresa.

Pero, con el tiempo, es muy posible que aprendas a identificar las señales de humo (nunca mejor dicho 🙂 ).

Vale, imagina que te pide quedarse en el parque un poco más, un clásico. Tú tienes prisa y, además, ya es una hora en la que está cansado.

Piensas… «se viene la rabieta».

¿Qué puedes hacer?

1. Avísale con antelación: dile que cuando pase X tiempo o cuando se tire 2 veces más por el tobogán, os vais.

2. Ponle nombre a sus sentimientos: dile lo que siente y que entiendes que no quierea irse ya. «Sé que quieres quedarte jugando un rato más porque lo estás pasando muy bien…». Y completa con el siguiente punto.

3. Dile por qué: en palabras sencillas, explícale el motivo: tenemos que irnos antes porque tengo que comprar la cena / tenemos que recoger X…

4. Trata de evitar el «No»: propón otras opciones pero intenta no decir «no nos podemos quedar» «no hagas esto». El «no» les pone a la defensiva.

Como te decía, es posible que con estas 4 cosas puedas minimizar el impacto de la rabieta, o que no se produzca, pero otra veces no te quedará otra que afrontar el volcán en erupción.

 

2. Volcán en erupción

rabietas niños volcan erupcion

Tienes que entender que, aunque lo hayas intentando todo en la fase previa para que la rabieta no se produzca, puede que no funcione.

Vale, se ha tirado al suelo y ha empezado a gritar y llorar.

¡¡Me quiero quedar en el parque!! ¡¡No me quiero ir!! ¡Uaaaaaaaaaaa!

¿Qué no hacer? 

  • No perder la calma, tu estado de ánimo es contagioso por medio de las neuronas de espejo. Si te enfadas, solo empeorarás la situación.
  • No echarle nada en cara. (¡Siempre igual! ¡Estoy harto! ¡Esto no puede ser!). Recordar que no es por ti, es su cerebro inmaduro. Ahora mismo su cerebro está desbocado, no tiene capacidad de razonar.
  • No tratar de razonar en este momento, no sirve de nada. No sermonees, solo puedes empeorar las cosas.

¿Qué hacer? 

  • Empatizar con él y validar sus emociones. Decirle que entiendes que esté enfadado.
  • Tratarle con cariño (aunque cueste).
  • Mantenerte firme en tu decisión. Si le has dicho que no, casi siempre es mejor no ceder (habrá algún caso puntual que sí).

Muchas veces no te quedará más remedio que cogerlo en brazos, darle cariño e iros.

Recuerda: en esta fase más es menos. Habla menos, escucha más y no sobre-reacciones gritando. Ya habrá tiempo de hablar las cosas después.

 

3. Volcán inactivo

rabietas niños - volcan frio

Aquí es importante dejar espacio.

Si tratas de hablarlo demasiado pronto, su cerebro todavía estará preso por la amígdala (la responsable de las emociones) y no servirá de nada. No podrá escucharte o estará a la defensiva.

¿Cuánto tiempo? Por mi experiencia:

  • En niños pequeños, dejaría pasar algunas horas, no más porque podrían olvidarse.
  • En más mayores, tal vez dejar pasar medio día o un día.

Una vez transcurrido este tiempo, aprovechar un momento de calma en casa y usaría preguntas de curiosidad tipo:

  • ¿Te acuerdas de lo que pasó ayer? ¿Por qué te enfadaste tanto? ¿Qué es lo que te molestó?

Es importante hacer preguntas sin juzgar, solo mostrar curiosidad.

La clave es que...

Muchas veces nos darán pistas que nos pueden ayudar en futuras rabietas. Ejemplo: no me avisaste antes de que nos íbamos a ir, me gritaste… Otras, no sabrán por qué y tendremos que probar con algunas preguntas para ayudarles.

Después de esto, pídele que te ayude a encontrar una solución para la próxima vez. Cuando los niños participan en la búsqueda de soluciones, luego son más propensos a colaborar.

Esta es otra clave que me ha cambiado la perspectiva.

Y no solo eso, también te pueden dar ideas súper creativas que no se te hubieran ocurrido.

Le puedes preguntar:

  • ¿Qué podemos hacer otro día para que no lo pases tan mal?
  • ¿Cómo podría la mamá/papá ayudarte mejor?

De nuevo, si no se le ocurre nada, ayúdale. Proponle varias alternativas para que te ayude a escoger la que mejor le vaya.

 

Ejemplo con las 3 fases

Te cuento un caso que me pasó con mi hijo pequeño Javi.

Javi odia lavarse los dientes. Nosotros le hemos tratado de hacer ver la importancia de hacerlo. Y siempre teníamos bronca por esto.

Normalmente se los lavaba su madre, pero una día ella no podría y tenía que hacerlo yo.

Ahí estábamos padre e hijo mano a mano en el baño.

Volcán humeante

Yo, de buenas maneras y con cariño, le expliqué que hoy se los lavaba papá y le expliqué por qué mami no podría lavárselos (en este caso no pude avisarle con antelación, que hubiera sido lo suyo).

Pero no lo veía nada claro.

– ¡No quiero dientes! ¡Que venga mami!

Yo seguía erre que erre explicándole que entendía que no le gustara, pero que ya sabe que todos los días hay que lavárselos, que papá se lo hacía muy rápido (lo que veíamos en la Pre-rabieta para tratar de evitarla).

Volcán en erupción

Él quería salir de rositas sin lavárselos.

Pero cuando vio que no había escapatoria y que yo no cedía (y esto es clave como veíamos aquí), pues vino la explosión. Una rabieta de las buenas, como se suele decir, «como si lo estuvieran matando».

¿Aquí qué hice?

Pues mostrarme tranquilo y seguir dándole cariño (ojo, no era fácil): le cogí a bracito, él seguía llorando como un loco pero le daba algún beso y hablaba poco.

A ratos se relajaba, intentaba que nos fuéramos del baño:

– Papi, ¿ya nos vamos?

Aquí, en lugar de decirle «no, no nos podemos ir», trataba de evitar el «no» y le decía: 

– Si quieres que nos vayamos, antes tienes que lavarte los dientes. Papi te los lava super rápido y ya nos vamos.

Después de casi media hora batallando, finalmente cedió.

Hay veces que no pasa nada por ceder pero, por lo general, lo ideal es mantenernos firmes.

Volcán inactivo

Aquí dejé pasar unas horas (Javi tenía 2 años) y me centré en reafirmar que, al final, había sido algo rápido y fácil.

– Javi, ¿te acuerdas que te has enfadado mucho antes?

(Javi asiente).

– ¿A que papi te ha lavado los dientes muy rápido?

(Javi asiente).

– ¿Y te he hecho pupa?

(Javi niega con la cabeza).

Y ahora, traté de afianzar que la próxima vez estará más propenso a colaborar.

– Otro día, cuando papi te lave los dientes, para que Javi los tenga limpios y fuertes, lo haremos más rápido, ¿verdad?

(Javi hace una mueca neutra, pero no es un «no» al menos).

 

¿Necesitas ayuda? Súbete a este barco

rabietas niños - barco

Si lo que has leído aquí te ha resultado de utilidad pero se te hace un mundo aplicarlo en casa, no te sientas mal, es normal.

Conozco muchos casos de familias que quieren cambiar las cosas, se informan y consiguen mejorar el ambiente en casa.

Pero al tiempo, las aguas vuelven a su antiguo cauce. Se vuelve a instaurar el caos en casa.

¿Qué está pasando?

Que todavía hay dinámicas que cambiar. Hay muchas cosas que te están saboteando y no te das cuenta.

En estos casos, buscar ayuda más especializada puede ser la clave.

Si hay alguien que está especializado en conseguir que los niños colaboren y que haya más paz en casa, ese es Daniel Bezares y su equipo desAprendo.

Para empezar, te recomiendo que veas esta clase breve (de unos 15 minutos) donde Daniel cuenta ideas para empezar a cambiar las cosas en casa.

Solo tienes que hacer clic en el botón de abajo para apuntarte (es gratis).

daniel bezares nueva mc

 

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