Baby led weaning (Parte I): ¿el fin de la era de las papillas?

Tras unos meses de periodo de lactancia, llega el momento de introducir los sólidos a tu hijo. Lo común es ofrecerle comida triturada en “potitos” o hacerle sus propias papillas. Pero en los últimos años un método diferente se está popularizando. Es conocido como Baby Led Weaning o método BLW.

El método BLW propone que te olvides de darle de comer a tu hijo con la cuchara y que él mismo decida qué comer, cuánto comer y a qué ritmo.

Muchos alertan de que es una moda pasajera. Otros, que reemp lazará para siempre la forma en la que los niños empiezan a relacionarse con la comida.

En esta primera parte analizaremos todos los mitos alrededor del método BLW, sus beneficios, posibles riesgos y por qué es una alternativa a las papillas. 

 

 El inicio de la alimentación complementaria

En algún momento, el niño comerá la misma comida que nosotros. No va a estar eternamente mamando o tomando leche de fórmula (aunque en algunas culturas, los niños maman más allá de los 2 años y no es motivo de escándalo…).

Lo que ocurre en Juego de Tronos es algo habitual en muchas culturas no occidentalizadas

 

En cualquier caso, la iniciación a la alimentación complementaria suele seguir un proceso gradual, en el que se mantiene la frecuencia de la lactancia pero se introducen alimentos progresivamente:

Proceso de introducción de la alimentación complementaria (fuente)

 

Como ves, el primer año la alimentación “complementa” la lactancia. En ningún caso debería perder protagonismo y menos reemplazarse. Se suele decir “food before one is just for fun” (la comida antes del año es para divertirse).

Es a partir de entonces cuando la lactancia se va reduciendo gradualmente hasta desaparecer. En el caso de la lactancia materna, se recomienda que se alargue hasta los 2 años o más por sus innumerables beneficios (detalle). Lamentablemente, pocas madres suelen pasar de los 6 meses (detalle).

Entonces, ¿cuál sería el periodo de inicio óptimo para empezar a introducir alimentos? Aunque no es habitual, en este caso hay consenso entre los principales organismos de salud en empezar a los 6 meses:

  • A los 6 meses las reservas de hierro del niño se pueden estar agotando. La leche materna es pobre en hierro (en futuros artículos veremos por qué) y se hace necesario introducir alimentos que lo contengan por precaución.
  • Esperar 6 meses asegura la maduración del sistema digestivo del niño. Si se introdujeran sólidos antes de los 6 meses podrían no digerirse correctamente, provocando gases, estreñimiento etc. La leche materna ayuda especialmente en este sentido (detalle).

Llegados a este punto, hay que decidir qué alimentación complementaria le damos a nuestro hijo. A día de hoy, las papillas siguen siendo la opción mayoritaria. Veamos de dónde viene esta recomendación.

 

 ¿Son las papillas necesarias?

A comienzos del siglo XX, el consumo de sólidos se introducía a los 9-12 meses a través de alimentos blandos fácilmente masticables. En esa época, un neoyorkino llamado Harold Clapp le dio a su niño enfermo una sopa de verduras con buen resultado. Pensó: ¿por qué no la comercializo para que llegue a más niños? Fue el nacimiento de los primeros alimentos para bebés en forma de triturados

Con los años fueron ganando popularidad entre la sociedad e incluso entre los médicos. Ya no hacía falta esperar hasta tan tarde para darles sus primeros alimentos y suponía una liberación para las madres que daban el pecho.

Esto ocurrió porque se pensaba que la comida para bebés era más saludable que la propia leche materna (detalle). Los productos eran anunciados como seguros y modernos. Por eso, se empezaron a introducir cada vez más temprano. Los fabricantes se aprovecharon de que no había estudios que demostraran lo contrario.

anuncio de potitos heinz

En sus primeros meses de vida, la mayor parte de niños no son capaces de masticar o coger comida por sí mismos. Sólo tienen cabida alimentos triturados, como las papillas o potitos. Los fabricantes de comida preparada se habían hecho un hueco en las despensas de las familias.

La aparición de múltiples estudios (como este o este) en los que se alertaba de los peligros de abandonar la lactancia materna tan temprano, provocó que los principales organismos de salud recomendaran una lactancia exclusiva hasta los 6 meses (detalle). Para disgusto de los fabricantes de potitos, los alimentos triturados se tenían que retrasar hasta entonces.

A los 6 meses, los bebés ya han desarrollado habilidades motoras importantes. Este estudio examina la cantidad de niños capaces de coger comida con sus manos según su edad, siendo posible para el 68% (de 4 a 6 meses), 85% (de 6-7 meses) y 96% (7-8 meses).

Así pues, a los 6 meses es muy probable que el niño ya disponga de las habilidades motoras necesarias para comer por sí mismo. Las papillas y los potitos empezaban a perder su sentido.

 

 Baby led weaning (BLW): un nuevo enfoque

Este método alternativo a las papillas fue promovido por Gill Rapley, una enfermera británica que no entendía cómo tantos niños podían mostrar rechazo ante algo tan placentero como la comida.

Niña rechazando las papillas (no blw)

Un día permitió a su hijo coger comida de su plato. Se sorprendió al ver que el niño comía por su cuenta y además se divertía. Fue entonces cuando dedujo que los niños no estaban rechazando la comida sino la forma de imponérsela. 

Nota: seguro que muchos niños comerán papillas con una sonrisa. Pero no me negarás que has presenciado la escena de la foto en más de una ocasión… 

Volviendo a nuestra enfermera británica, la aceptación de sus hijos propició que trasladara esta práctica a sus pacientes con muy buenos resultados y reforzó sus hallazgos en su Tesis de Máster y en su Doctorado, bautizando este método como Baby Led Weaning o BLW.

El “niño BLW debe coordinar sus movimientos para llevarse la comida a la boca y es él quien toma las decisiones de cuánta comida, qué comida y a qué ritmo se la come.

Niño practicando baby led weaning - blw

Tanta libertad de decisión ha traído preocupación y se han instaurado muchos mitos en torno a este enfoque. Se dice que los niños pueden no comer suficientes nutrientes, que se pueden asfixiar con los sólidos o que podrían comer demasiado.

Por este motivo la mayoría de pediatras siguen recomendando las papillas y califican este enfoque de “moda pasajera”.  Sin ir más lejos, la gran mayoría de pediatras que hemos conocido se han mostrado reacios a este enfoque.

¿Están en lo cierto? Vamos a contrastar los principales mitos con lo que dicen los últimos estudios.

 

Mito 1. El BLW provoca obesidad

Esta es la preocupación número uno de los pediatras. “Si dejamos que el niño coma lo que quiera, acabará con obesidad”. Y era difícil de rebatir porque no había estudios fiables para desmentirlo.

Hasta que se publicó este ensayo clínico. Su objetivo era analizar los efectos del método BLW comparado con un enfoque tradicional basado en papillas. En el estudio participaron 206 madres. Algunos datos importantes:

  • El estudio está basado en el método BLISS (Baby-led introduction to SolidS), una versión BLW que adapta los alimentos para evaluar: deficiencias de hierro, riesgo de asfixia y perturbación del crecimiento.
  • Se forman 2 grupos y se asignan aleatoriamente niños que seguirán un enfoque BLW y niños que seguirán un enfoque tradicional.
  • Los niños son sometidos a 3 días de una comida controlada a los 7, 12 y 24 meses de edad para medir sus hábitos.
  • Se mide su rechazo a la comida y la ingesta energética a los 12 meses. A los 24 meses se mide su tasa de obesidad.

A los 12 meses, los niños del grupo BLW reportaron más disfrute de la comida y menor tasa de irritabilidad, comparados con los del enfoque tradicional.

El estudio concluye que un enfoque BLW no aumenta la tasa de obesidad comparado con un el enfoque tradicional. Además, los niños BLW muestran menor rechazo a la comida a los 12 meses.  

Es decir, tu hijo no tiene más riesgo de ser obeso que uno que se alimenta con papillas (asumimos que le ofreces alimentos naturales y saludables, nada de productos procesados).

Mito 2. El BLW tiene alto riesgo de asfixia

“De acuerdo, tu hijo no tiene más riesgo de ser obeso. Pero, ¿qué me dices del riesgo de que se atragante comiendo sólidos?”.

Este ensayo clínico basado en el experimento BLISS (el que hemos visto antes), evalúa el riesgo de atragantamiento y asfixia en niños que aplican BLW y los compara con otros siguiendo el enfoque tradicional de papillas. Los padres fueron formados para minimizar riesgos (postura, tamaño y tipo de alimentos). Estos son los resultados:

  • Con la formación adecuada de los padres, el riesgo de asfixia resultó ser el mismo para ambos grupos.
  • Los niños BLISS tenían más frecuencia de atragantamiento a los 6 meses que los del grupo de papillas pero menos atragantamientos a la edad de 8 meses.

Sin embargo, lo peligroso no es el riesgo de atragantamiento (el niño acaba tragando o escupiendo el alimento) sino el de asfixia. Y el BLW es igual de seguro que las papillas cuando los padres están correctamente informados.

¿Qué quiere decir informados? No darles alimentos con riesgo de asfixia. Entre los alimentos no recomendados están los frutos secos, por su pequeño tamaño y rigidez. Ampliaremos la información de los alimentos a evitar en la segunda entrega.

Los frutos secos suponen un alto riesgo de asfixia para los niños

 

Mito 3. El BLW provoca carencias de hierro en los niños

La razón principal para introducir la alimentación complementaria a partir de los 6 meses es una posible falta de hierro en el niño. En eso hay consenso.

La leche materna es baja en hierro, pero el niño dispone de reservas que podrían durar hasta los 12 meses. La duración de las reservas depende de muchos factores, entre ellos, del instante de pinzamiento del cordón umbilical. Hoy sabemos que retrasar el pinzamiento del cordón unos minutos hace crecer las reservas de hierro significativamente (estudio).

Todavía no tenemos estudios fiables que evalúen el riesgo que supone practicar BLW en relación a la falta de hierro. Pero eso no quiere decir que el método en sí provoque carencias. Lo que sí es cierto es que hay que tener la precaución de introducir un alimento rico en hierro en cada comida, como sugiere el BLISS.

Se suelen recomendar dos estrategias para favorecer la ingesta de hierro:

1.  Utilizar alimentos pobres en hierro (leche de vaca y cereales) a los cuales se añade hierro para enriquecerlos.

2.  Ofrecer alimentos ricos en hierro.

¿Cuál de las dos opciones te parece que tiene más sentido? Pues es la primera opción la que se sigue recomendando con más frecuencia.

Curiosamente, la leche de vaca interfiere con la absorción de hierro añadido mientras que la leche materna la favorece (estudio). Por eso el índice de absorción de hierro procedente de la leche materna es del 50%, frente al 10% de las leches de vaca o cereales fortificados (estudio). Razón de más para cuestionarnos si tiene sentido abusar de estos alimentos fortificados.

Los alimentos ricos en vitamina C (como los cítricos) favorecen la absorción de hierro. Combínalos con alimentos con alto contenido en hierro (como la carne roja o algunos pescados) para maximizar la absorción.

combinacion alimentos con hierro y vitamina C

Ambos enfoques (BLW y el tradicional) admiten prescindir de alimentos fortificados. Sólo hay que ofrecer (en formato sólido o en papilla) los alimentos adecuados.

El tema del hierro es un tema complejo y extenso. Quédate con que deberías ofrecer a tu hijo alimentos ricos en hierro en cada comida en lugar de alimentos fortificados. En la segunda parte veremos al detalle cantidades y posibles alimentos.

Mito 4. Los niños que hacen BLW pueden tener deficiencias nutricionales

Nuestros instintos para alimentarnos correctamente se han perfeccionado a lo largo de miles de años de evolución. Cada vez hay más evidencia respaldando la idea de que, sin factores de influencia externos, somos capaces de identificar los alimentos que más benefician nuestra salud.

La mayor parte de adultos hemos “corrompido” esta capacidad al ser expuestos a alimentos artificiales altamente procesados. Pero la mayoría de niños siguen conservando ese instinto primario.

Este experimento demuestra que los niños saben ajustar su balance energético seleccionando ellos mismos los alimentos en cada comida. Cuando los padres intervienen e intentan controlar la cantidad en la ingesta, el balance se desequilibra (estudio).

Los resultados apuntan que si expones al niño a diferentes alimentos saludables, él sabrá encontrar los que necesita.

 

 Conclusión

El Baby Led Weaning se posiciona como una alternativa al enfoque tradicional de papillas porque:

  • No presenta mayor tasa de obesidad que un enfoque tradicional y los niños disfrutan de la comida.
  • Con la información adecuada no tiene por qué presentar problemas de falta de hierro o riesgo de asfixia.
  • El enfoque tiene raíces evolutivas que parecen confirmar la habilidad de los niños de autorregularse.

A pesar de que la evidencia no es rotunda en favor de este enfoque, la Asociación Española de Pediatría y muchos grupos de pediatras comienzan a hacerle guiños (detalle, detalle).

Otra de las razones que sugieren algunos pediatras (basadas en su experiencia) para considerar este enfoque es que la transición de purés a sólidos hay que hacerla en algún momento y puede ser más difícil cuanto más se posponga.

La clave del BLW está en entender que la introducción de alimentos es complementaria a la lactancia. Lo importante no es que el niño se acabe la comida, sino que experimente con las texturas, trabaje su desarrollo motor para llevarse los alimentos a la boca y, sobretodo, se divierta.


En la segunda parte entraremos al detalle de cómo iniciarse en esta práctica, primeros alimentos y mi experiencia probando este método.

Si te ha gustado el artículo, ¡compártelo!
Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Únete GRATIS a más de 3.000 rebeldes y consigue ahora:

>> Ebook "7 mitos sobre crianza que la ciencia ha desmentido

>> Suscripción para recibir todos los artículos y guías nuevas

>> Contenido exclusivo sólo para suscriptores

Rebélate ahora

y recibe GRATIS el ebook: 


Artículos

10 Comentarios

  1. Maya

    Gracias por tu artículo! Es super interesante y tiene todo el sentido. Al igual que sucede con muchos animales, dudo que el instinto de los bebés les lleve a comer brócoli hasta ponerse gordos! Y me parece una práctica super interesante (explorar la comida, al igual q todo lo demás). Ahora sólo falta ver qué formación es necesaria para poder llevarlo a la práctica! Lo comentarás en la siguiente entrega?

    Gracias! 🙂

    Responder
    • Albert

      ¡Gracias a ti por leer, Maya!
      Como dices, los bebés cuentan con la ventaja de tener un instinto “sin intoxicar”. Todavía no saben lo que es la comida ultraprocesada (mucho sabor y pocos nutrientes) y son capaces de disfrutar de comida natural (también ayuda hacerlo bien durante el embarazo).
      Sí, en la segunda entrega hablaremos de la práctica blw al detalle: cómo saber si el niño está preparado, lista de alimentos para empezar, precauciones etc.

      Responder
  2. Toni

    Muy interesante el artículo, aunque el enlace del adolescente que toma pecho es una broma del April Fools. Lo pone al final del artículo en cuestión

    Responder
    • Albert

      Gracias por comentar, Toni.
      Sí, tienes razón. Pretendía hacer una broma, pero es cierto que puede dar lugar a confusión. Lo quitaré.

      Responder
  3. María

    Gracias por el artículo! Se lo he mandado a mi madre y a mi suegra para ver si entienden mejor por qué hacemos blw… La única preocupación que tengo es respecto al tema del hierro. Si mi hijo hace blw, cómo puedo saber si está tomando suficiente?

    Responder
    • Albert

      ¡Gracias María!
      Por lo general, si a los 6 meses el niño sigue mamando y le ofreces alimentos ricos en hierro, no debería tener problema. Si hubiera deficiencia, el pediatra lo detectaría en una de las visitas periódicas. En ese caso, le harían una analítica y, si finalmente se confirma la deficiencia, se le recetaría un suplemento de hierro.
      De todas formas, en la segunda parte del artículo lo veremos más detalladamente 😉

      Responder
  4. Marina

    Hola! Gracias por tu artículo! Yo empecé con las papillas y luego descubrí el BLW y lo he intentado pero cada vez que le daba algo siempre se atragantaba y me daba miedo y al final le daba papillas otra vez. Además como tenía reflujo le hicieron análisis y tenía muy bajo el hierro por lo que me dijeron que papillas con carne, huevo y de todo y además le dieron hierro aparte. Ahora tiene casi un año y le sigo dando cositas sueltas (pan, plátano, brocoli) pero quería dejar ya las papillas…como podría hacerlo? Y sobre todo la carne como hay que cocinarla para dársela así? Gracias!

    Responder
    • Albert

      ¡Hola Marina!
      si quieres pasar a darle únicamente sólidos tienes que tener en cuenta que, al principio, comerá menos cantidad de lo que está comiendo con las papillas (tomará más leche para compensar). Puedes probar a introducirle los sólidos mientras le estás dando la papilla, así lo asociará a comida y estará más predispuesto a comérselos. A medida que vaya comiendo más sólidos, le puedes ir dando menos papillas hasta que gradualmente se las quites.
      Para darle la carne, lo que hacemos nosotros es usar carne picada (vacuno y cerdo) y hacer mini-hamburguesas. Y es de lo que más le gusta 🙂
      En el siguiente artículo que publicaré he incluido un plan de comidas blw, mejores alimentos y recomendaciones para gente que también toma papillas. Ahí encontrarás muchos más detalles que, espero, te serán útiles.
      ¡Un abrazo!

      Responder
  5. Mary

    Hola, padres rebeldes, este artículo me ayudo mucho acerca tomar la decisión de introducir leche de fórmula mi niña, ya que la pediatra insiste mucho en eso. Por otro punto a mi bebé no le gusta las compotas, ella tiene 6 meses, se lleva el alimento asi en pedazos se come feliz yo tenía mucho miedo que se asfixie peroya veo que no. Gracias por este artículo maravilloso.

    Responder
    • Albert

      Hola Mary,
      gracias por tus palabras. Para evitar atragantamientos, te recomiendo que sigas los criterios de tamaño y textura que comento en la segunda parte.
      ¡Un saludo!

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las cookies y la aceptación de la política de cookies, pincha en el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies