El cerebro del niño: 5 claves para potenciar su desarrollo

– ¡Quiero que me compres esas zapatillas!

– No, ya tienes demasiadas…

– ¡¡¡Pero yo las quiero!!! (Grita y patalea en medio de la tienda)

– ¡Que te he dicho que no! (Lo coges en brazos mientras grita y sigue su pataleo)

¿Te imaginas que eres capaz de gestionar las rabietas de tus hijos y, al mismo tiempo, potenciar sus capacidades cognitivas? Pues la neurociencia ha demostrado que es posible conociendo algunos trucos sobre cómo funciona su cerebro.

Si entendemos cómo funciona el cerebro de nuestros hijos podemos darles las herramientas adecuadas para afrontar las dificultades, gestionar sus emociones, para que desarrollen un espíritu crítico o para que tengan empatía. Características propias de personas con gran inteligencia emocional que saben cómo desenvolverse en la vida.

En el artículo de hoy quiero compartir contigo 5 claves que nos han ayudado a entender el cerebro de nuestro hijo, a afrontar situaciones comprometidas y a potenciar sus capacidades. El artículo está inspirado en un libro que explica cómo funciona el cerebro de los bebés y niños: «El cerebro del niño, de Daniel J. Siegel y Tina Payne«.

libro el cerebro del niño

El cerebro del niño es un libro publicado en 2012 basado en estudios científicos. Sus enseñanzas pueden aplicarse desde el nacimiento hasta los 12 años. Daniel J. Siegel es profesor de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la UCLA, codirector del centro de investigación Mindful Awareness. Tina Payne es psicoterapeuta de niños y adolescentes, consultora de padres y directora del departamento de Educación y Desarrollo Parental del Mindsight Institute.

 

Las múltiples caras del cerebro: entendiendo su funcionamiento

Para entender las claves que vamos a ver a continuación, es imprescindible pararnos a explorar el interior del cerebro de un niño.

Los autores, basándose en estudios científicos, defienden el modelo de integración o desarrollo pleno. Según esta teoría, un cerebro más optimizado será aquel que sepa coordinar mejor todas sus partes.

Con el propósito de simplificar, Siegel y Payne hacen 2 diferenciaciones: diferencian entre los 2 hemisferios y entre la zona superior/inferior. Vamos a ver en qué consiste cada una.  

 

1. Diferencia entre hemisferios

Nuestro cerebro está dividido en 2 hemisferios, el izquierdo y el derecho. El izquierdo es científico: es analítico, lógico y lingüístico. Por su parte, el derecho es más bohemio: es muy emocional, creativo e intuitivo. Algunos dicen que es como si tuviéramos 2 personalidades diferentes: el cerebro del niño - hemisferios2 Sabemos que, durante los primeros 3 años de vida, predomina el «cerebro derecho». Por algo los bebés son tan emocionales y viscerales y no tienen sentido de la lógica.

A medida que pasan los años, la actividad del «cerebro izquierdo» se va igualando a la del derecho. Para favorecer un buen desarrollo cognitivo, ambas partes deben trabajar coordinadas. En la Clave 1 descubrirás por qué.  

 

2. Diferencia entre la zona superior e inferior

Nuestra evolución como especie no se entendería sin la evolución de nuestro cerebro. En nuestros orígenes, el cerebro cumplía las funciones básicas de supervivencia (al igual que en la mayoría de especies del reino animal): lucha/huída, control del cuerpo y gestión de emociones intensas como el miedo o la rabia.

Con los años, se fueron creando «capas» sobre este cerebro primitivo. Podríamos decir que se desarrolló un cerebro superior con capacidades complejas que nos diferenciarían para siempre del resto de animales. Nos convertimos en seres racionales.

Por tanto, podríamos distinguir entre 2 zonas, una inferior, con capacidades más básicas, y otra superior, con capacidades más complejas: el cerebro del niño - superior-inferior3 El cerebro inferior está totalmente desarrollado al nacer. De ahí que los bebés sepan mamar sin que nadie les haya enseñado o llorar cuando necesitan algo. Viene programado «de fábrica».

¿Y cuándo se desarrolla el cerebro superior? Aquí viene algo sorprendente. El cerebro superior no alcanza la madurez completa hasta… ¡¡¡Pasados los 20 años!!!

Ahora puedes entender por qué a los niños (y a los adolescentes) les cuesta tanto controlar sus emociones o sentir empatía. No podemos esperar que siempre reaccionen de forma racional y controlen sus emociones. Su cerebro está en proceso de construcción. el cerebro del niño en construccion Ahora que ya entiendes un poco más el cerebro y sus diferentes partes, es momento de pasar a las 5 claves que te ayudarán a gestionar las situaciones difíciles y a potenciar el desarrollo del cerebro de tus hijos.

¡Vamos a ellas!  

 

Las 5 claves para ayudar a potenciar las capacidades cognitivas en tus hijos

Muy interesante lo del desarrollo cognitivo pero ya vamos bastante liados en casa. No tenemos tiempo de aprender técnicas de neuropsicología…

Es una preocupación normal.

La mayoría de padres estamos centrados en sobrevivir al día a día y nos cuesta encontrar tiempo para «optimizaciones». La buena noticia es que no hace falta que inventes nada para desarrollar sus capacidades. Las simples vivencias cotidianas son las mejores oportunidades para potenciar su desarrollo si sabes cómo aprovecharlas. Por ejemplo:

  • No quiere vestirse para salir de casa
  • Tiene una pataleta incomprensible
  • Algo que le gustaba mucho de repente le irrita
  • Está triste al volver del cole

¿Te gustaría saber cómo gestionar estas situaciones y, al mismo tiempo, potenciar sus capacidades cognitivas?

Veamos cómo.  

 

CLAVE 1: Conecta con el cerebro derecho y pon orden con el izquierdo

Fruto de su cerebro inmaduro, nuestros hijos pueden tener reacciones incomprensibles. En sus primeros años, no son capaces de usar la lógica (cerebro izquierdo) cuando las emociones les dominan (cerebro derecho).

Recuerdo que un día Dani se alteró mucho porque no podía volar con sus brazos como un pájaro. Es algo irracional, fruto de un cerebro en desarrollo. Pero para él tiene todo el sentido del mundo. La mayoría de veces caemos en la tentación de decirle:

Dani, volar con tus brazos es físicamente imposible. ¡Déjalo ya!

Esta seria una respuesta racional que el niño no lograría entender porque el cerebro derecho está dominando por completo sus emociones. Por eso, antes de apelar a la lógica del cerebro izquierdo, debemos conectar con su cerebro derecho. Es decir, responder a su demanda emocional. ¿Cómo? Usando un tono apaciguador y haciéndole ver que le entendemos:

Dani (mientras lo cogemos en brazos), sé que quieres volar como los pájaros. Estás triste y enfadado porque no puedes, ¿verdad? Yo también lo he intentado muchas veces y no lo he conseguido. 

Después de apaciguarle, puedes probar a introducir algo de lógica:

Nosotros no podemos volar como los pájaros con nuestros brazos. Pero sí podemos ir un día en un avión y volar por el cielo como ellos. ¿Te gustaría?

De esta forma estamos contribuyendo a que ambos hemisferios trabajen juntos y coordinados, tal y como persigue la estrategia de la integración. Si tratas de imponer tu criterio sin haber antes calmado las necesidades emocionales del cerebro derecho, es muy probable que la jugada te salga mal.

Consejo
Algo que nos ha funcionado muy bien cuando le entra alguna crisis (en especial entre los 2-3 años cuando el cerebro izquierdo es menos activo) es dirigir su atención hacia otra cosa. Lo solemos coger en brazos y le mostramos algo de interés en otra habitación o hacemos alguna tontería que no se espera.

 

CLAVE 2: No evites hablar de experiencias traumáticas

Imagina que tu hijo presencia un accidente en la carretera. Dos coches han colisionado y hay heridos graves. el cerebro del niño colision Se ha quedado atónito presenciándolo todo y, al llegar a casa, lo encuentras pensativo. Lo más común es actuar para «protegerle»:

Voy a evitar mencionarle el asunto para que se le olvide y no sufra. Jugaré con él para que se distraiga.

Si el niño ya habla, es posible que pregunte por lo sucedido:

Mamá, ¿por qué gritaban esas personas dentro del coche?

De nuevo, nuestro instinto nos indica que lo mejor es no darle importancia y le decimos que no ha sido nada. Esto que hacemos con la mejor de nuestras intenciones suele ser un grave error. ¿Por qué?

En esa experiencia traumática han pasado muchas cosas que su cerebro no es capaz de comprender. Siegel y Payne argumentan que los últimos estudios han demostrado que es muy efectivo ponerle nombre a las emociones para dar salida a los sentimientos de miedo y desconcierto. De hecho, al poner un nombre a nuestros sentimientos se reduce literalmente la actividad del circuito emocional en el hemisferio derecho del cerebro.

Lo que más ayuda a controlar y comprender sus emociones es contar otra vez la historia que ha causado dolor o miedo. A nivel cerebral, contando lo del accidente y los diferentes sentimientos que experimenta, se refuerza la conexión entre hemisferios. el cerebro del niño - secuencia hemisferios

Lo ideal es empezar contando tú la historia (si él no puede) y pedirle que te ayude dando detalles y hablando de sus emociones. Por ejemplo:

: Te has asustado cuando los 2 coches han chocado, ¿verdad? 

Tu hijo: Sí, y también estaban llorando los nenes.

: Claro, porque se han hecho pupa. ¿A que cuando te caes y te haces pupa también lloras?

Tu hijo: Sí… ¿Ya estarán bien los nenes?

: Claro, luego llegó la ambulancia y ahora les están curando en el Hospital…

Por eso, no evites hablar con ellos de cualquier tema que les inquiete y ayúdales a explicar cómo se sienten. Las emociones negativas a las que no se les ha dado salida con el cerebro izquierdo pueden estar detrás de muchos traumas posteriores.

Consejo
Para que tu hijo comparta contigo una experiencia, no suele funcionar sentarte delante de él y pedirle que te explique lo que ha pasado. Suele ser más efectivo hacerlo mientras está distraído jugando con algo.

 

CLAVE 3: No ignores las rabietas, afróntalas con el cerebro que corresponde

Ante una pataleta, lo que se ha recomendado tradicionalmente es ignorarla. Si bien es cierto que esto puede ser efectivo en algunos casos (el niño deja de lado la rabieta al ver que no surte efecto), es una oportunidad perdida para ejercitar el cerebro de nuestros hijos.

rabietas niños

Además, no todas las rabietas son iguales. Algunas están propiciadas por el cerebro superior, el más lógico, y otras por el cerebro inferior, el más instintivo. Y la forma de actuar en cada caso debería ser diferente. Vamos a ver por qué. 

 

Del cerebro superior ↑

Es una rabieta que el niño (de unos 3 años o más) tiene a propósito, siendo plenamente consciente. Si quisiera, podría detener la pataleta al instante. Por ejemplo: ¡Quiero que me compres ese helado y si no me pongo a gritar! ¿Qué hacer? Como su cerebro superior está accesible, puede atender a razonamientos. Habla con él tranquilamente (en la medida de lo posible) y no cedas ante sus amenazas. Lo mejor es dejarle claro que ese comportamiento no tiene cabida y darle tus argumentos. Puede que se ponga a gritar las primeras veces pero, si te niegas a seguir sus exigencias, su cerebro superior detectará que no es efectivo y dejará de usarlo.

Consejo
En una situación de conflicto como la anterior, si le obligas a obedecerte sin mediar explicación (el clásico «porque lo digo yo»), apelas al cerebro inferior: el niño se vuelve más irritable y rabioso. Por eso, es mejor tratar de apelar al superior. No siempre es posible, pero te sorprendería lo efectivo que puede llegar a ser si les explicas tus argumentos.

 

Del cerebro inferior ↓

Es una rabieta en la que el niño es preso de sus emociones y pierde el control. Puede darse a cualquier edad, pero son más comunes en niños pequeños. Por ejemplo: cuando le mojas el pelo para ducharle y entra en cólera. ¿Qué hacer? Su cerebro inferior ha tomado el control y le es imposible acceder a su cerebro racional. Por eso, lo primero es apaciguarle (cogerlo en brazos, estar cariñoso) y, una vez tranquilo, ya puedes hablarle desde lo racional. Además, si lo haces de este modo, es más probable que el niño interiorice lo que le dices porque su cerebro superior ya está accesible.

Consejo
Cuando quieras interrumpir una actividad que le gusta mucho (por ejemplo, un cuento) no le digas: «Ya está bien. Mañana contamos más cuentos». Si lo haces así, es muy probable que se enfade y pierda el control. En vez de esto, utiliza la estrategia del «último»: «La mamá te cuenta el último cuento y mañana más, ¿vale? Algunas veces te pedirá otro cuento y se enfadará, pero podrás darle un argumento antes de que pierda el control de su cerebro superior. Es algo que nos funciona genial con Dani.

 

CLAVE 4: Déjale elegir entre diferentes opciones

el cerebro del niño - elecciones

Como ya hemos visto, el cerebro superior de los niños es inmaduro y tarda muchos años en acabar de formarse. ¿Quiere decir que no es posible que razonen? No. Quiere decir que no es posible que razonen siempre (también nos pasa en menor medida a los adultos).

La buena noticia es que podemos ayudarles a que su cerebro lógico se desarrolle más rápido y potenciar así su capacidad de raciocinio. ¿Cómo? Haciéndoles elegir entre diferentes opciones.

En ocasiones, por cuestiones de tiempo, solemos hacer las elecciones por ellos:

  • Ponte la camiseta del tren verde que te queda muy bien. 
  • Vamos a contar el cuento de la granja. 
  • Toma este plátano para merendar. 

Si en lugar de decidirlo todo por ellos les dejamos elegir en algunas situaciones, estamos favoreciendo la «función ejecutiva», una parte del cerebro superior encargada de valorar diferentes opciones y sopesar los pros/contras. En este sentido, las frases anteriores cambiarían a:

  • ¿Qué camiseta prefieres, la del tren verde o la del oso?
  • ¿Qué cuento quieres que leamos, el de la granja o de le los monstruos? 
  • ¿Quieres plátano o manzana?

De esta forma, los niños ejercitan su cerebro superior y mejora su rendimiento. Podríamos decir que es un «entrenamiento neuronal» 🙂

Consejo
Si, por ejemplo, te cuesta mucho que se vista para salir de casa (como nos pasaba a nosotros) no es nada efectivo decirle: «Vístete que nos vamos al parque». Es mucho mejor dar por hecho que nos vamos de casa y decirle: «¿Qué camiseta quieres ponerte para ir al parque, la del cohete o la de la bicicleta? Y de paso ejercitas su función ejecutiva 😉

 

CLAVE 5: Consigue que mueva su cuerpo para retomar el control de su mente

Los estudios han demostrado que el movimiento corporal afecta a las sustancias químicas del cerebro. ¿Qué quiere decir esto? Cuando un niño está inmerso en una rabieta y ha perdido el acceso a su cerebro superior, una forma efectiva para ayudarlo a recuperar el control es que mueva el cuerpo. 

el cerebro del niño - correr

Cuando alteramos nuestro estado físico (a través del movimiento o la relajación) podemos cambiar nuestro estado emocional, una situación que podemos usar a nuestro favor. ¿Qué puedes hacer? Si ves a tu hijo muy enfadado o frustrado, incítale a dar un paseo en bici o a que haga unas carreras por el pasillo.

Esto es algo que es más fácil de aplicar en niños más mayores. En los pequeños, sin embargo, puedes tratar de que se muevan mediante una pelea de almohadas o jugando a pillar. Vale cualquier cosa que les fuerce a mover su cuerpo.   

 

Para terminar…

Según Siegel y Payne, con las prácticas que hemos visto podemos (entre otras muchas cosas) enseñar a nuestros hijos a tomar decisiones correctas en situaciones de emociones intensas. En mi opinión, una habilidad que se observa en muy pocas personas y que es un síntoma claro de inteligencia emocional.

Si tu hijo ya es mayor tal vez te estás preguntando:

¿Qué pasa si no hemos aprovechado estas oportunidades? ¿Ya no pueden mejorar sus capacidades cognitivas?

Hace unos años se pensaba que el cerebro sólo experimentaba cambios durante la infancia. Pero hoy sabemos que el cerebro experimenta cambios a lo largo de toda nuestra vida. Esto supone un cambio de paradigma importantísimo: no somos esclavos de la forma de actuar de nuestro cerebro actual.

Aunque es más costoso, es posible reprogramar sus conexiones neuronales y que alcance un buen desarrollo cognitivo. En futuros artículos veremos cómo 😉


Nota: si quieres profundizar más sobre el tema, puedes comprar el libro que te mencionaba desde este enlace

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