¿Qué es Educar en Positivo? Por ESTO lo aplicamos con nuestros 2 hijos

educar en positivo

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Educar en Positivo es otra forma de llamar la Disciplina Positiva (aquí te contamos todo sobre ella).

Pero como sé que es un tema que «cuesta aplicar en casa», vamos a darle otro enfoque, a ver si te cuadra. O no…

Así que en este artículo te cuento:

  • Qué es educar en positivo (y qué no)
  • Por qué es el enfoque que más nos convence
  • Ejemplos concretos para el día a día

¿Todo claro? Pues venga, al lío.

 

¿Qué es Educar en Positivo? (Y qué no)

Vamos a empezar por lo que NO es Educar en Positivo.

Educar en Positivo no es decir siempre palabras bonitas, que todo lo que tus hijos te dicen está perfecto, que siempre hay que afrontarlo todo con una sonrisa…

No, please. Esta imagen de familia feliz, sonriente e impoluta no es realista.

educar en positivo que es
Imagen de pressfoto en Freepik

La verdad es que es el concepto que tiene mucha gente, lo que te contaba en este artículo del sentimiento happy flower.

Vamos a lo que sí es:

Educar en positivo sí es mostrar respeto e interés por las opiniones de nuestros hijos, ser cariñosos y al mismo tiempo ser firmes cuando hay que serlo. 

¿Te suena a chino? ¿Te parece todo esto muy abstracto?

Pues venga, vamos con los ejemplos. Pero antes…

 

Por esto nos parece uno de los mejores enfoques

Mira, a nosotros esto del autoritarismo nos chirriaba.

En mi caso, mi padre era tirando a autoritario (nada extremo) y he vivido de cerca los problemas que conlleva.

Por nombrarte algunos:

  • Desconexión entre ambas partes (si son estrictos contigo y poco afectivos, te acabas alejando)
  • Rebeldía (en mi caso se acentuó mi parte rebelde)
  • Te sientes más desplazado, ya que tu opinión no cuenta (o cuenta mucho menos)
Un matiz importante

Lo mismo ocurre con la permisividad (es incluso peor). Eso de que en la familia se haga lo que dice el niño, es un drama. Al final los niños se acaban convirtiendo en «tiranos» (dicho con cariño) acostumbrados a hacer siempre su voluntad y no admiten que se haga otra cosa. Esto les trae serios problemas con su entorno (familia y amigos).

Entonces… ¿cuál es la solución?

A ver, no es una receta mágica. Es algo que está en las bases de la psicología y las relaciones personales. Es algo que, incluso, guarda muchos paralelismos con el (tan trillado) coaching.

Pues es justo eso: La Educación Positiva (o disciplina positiva).

Aquí se trata de actuar como un guía (un coach, si quieres verlo así). Y de ver a tu hijo como parte de tu equipo. Tú eres su guía, su referente, su «entrenador». Pero tienes que dejarle que él explore, que se equivoque y que aprenda por sí mismo.

Si tuviera que resumirlo muy mucho:

Tienes que ser amable, empático y cariñoso con tus hijos, al mismo tiempo que disciplinado cuando hay que serlo (que no autoritario). 

¿A qué me refiero con disciplina?

Pues a que seas firme con tu palabra. A que si dices una cosa, la cumplas, tanto para lo bueno como para lo malo.

Ahora lo vemos con ejemplos.

 

3 ejemplos para aplicar la Educación positiva en casa

Nada como ver algunos ejemplos para que te hagas una mejor idea de qué va esto.

 

1. Cumple con lo que dices

educar en positivo - cumplir palabra
Imagen de Freepik

Cuántas veces he escuchado eso de:

«Ale, hoy te estás portando muy mal, nos vamos a casa ya mismo».

El niño se pone a llorar y a decir:

«¡¡Nooo nooo a casa no!!»

¿Y al final sabes qué? Que nadie se va a casa.

Aquí veo 2 problemas:

  • El primero el de castigar (que tratamos a fondo en este artículo)
  • El segundo, el que nos ocupa: «no cumplir con lo que dices»

¿Sabes qué pasa cuando dices una cosa y no la cumples? Que pierdes credibilidad.

Que la próxima vez que le digas te va a hacer menos caso, ya sabe que luego reculas.

Y por eso los padres dicen: este niño cada vez hace menos caso, le digo las cosas mil veces y nada…

Y algo igual o peor: cuando les hacemos promesas que luego no podemos cumplir:

«Si nos vamos ya mismo esta noche vemos una peli». Y cuando llega la noche.

«Se ha hecho muy tarde, ya vemos la peli mañana».

«¡Noooo, me lo habías prometido!»

De nuevo 2 problemas:

  • Chantajear para conseguir cosas (esto tiene otros problemas que veremos en otro artículo)
  • No cumples con tu palabra, otro duro golpe a tu credibilidad. Cada vez te respetarán menos

En resumen: cuando no cumples con tu palabra (para bien o para mal) le estás enviando un mensaje a tu hijo de que no se puede fiar de lo que le dices. Por lo que es normal que cada vez te ignore más y no te respete. Evítalo siendo congruente.

 

 

2. Antes de acusar o reñir, pregunta siempre primero

educar en positivo - pregunta
Imagen de creativeart en Freepik

Imagina la escena (la he visto más de una vez):

Estáis en el parque. Tú estás hablando con alguien y te das la vuelta. Entonces ves a tu hijo cómo le da un empujón a otro niño y este se pone a llorar. Vas corriendo.

«¡Pero qué haces! ¿Por qué le empujas? ¡Muy mal!»

Pues perdona mi osadía pero el «muy mal» te lo podrías aplicar a ti. ¿Por qué te digo esto?

Porque has visto un fragmento de la película, pero no sabes cómo ha sido la película completa. Te la cuento:

El niño que estaba con tu hijo había ido a quitarle su pelota. Y como tu hijo no quería dársela, el otro le agarró del pelo, a lo que tu hijo tuvo que empujarle para apartarlo (y esta última parte fue la que viste).

¿A qué la cosa cambia después de tener la escena completa?

Pues mucho cuidado con sermonear antes de preguntar, que nos gusta mucho a los padres.

Antes de dictaminar el veredicto, el juez tiene que escuchar a todas las partes, ¿no?

Te digo más...

Incluso en ocasiones en las que sea evidente que tu hijo actúe de forma incorrecta, no le culpes de entrada. Pregunta primero, escucha sus motivos.

Si quieres darle una lección y que aprenda a hacer mejor las cosas, primero escúchale, empatiza con él y luego pregúntale qué podría haber hecho para hacerlo mejor.

No seas tú quién se lo diga (al menos de primeras).

Te sorprenderías de las ideas y reflexiones que puede tener…

Cuando él/ella han aportado ideas (y no tú riñendo y sermoneando) te aseguro que será más propenso a hacerlo mejor a la próxima.

 

3. Sé flexible cuando hay que serlo

educar en positivo - ser flexible
Imagen de prostooleh en Freepik

Así como antes te decía que es importante cumplir con tu palabra, en ocasiones puedes (y yo te diría que debes) ser flexible.

Entiéndeme, en el 90% de casos es mejor ser consecuente con lo que dices. Hablamos de casos concretos en los que no tiene sentido ser rígido.

Nota importante: no se trata de que tú digas lo que se tiene que hacer de forma unilateral. Esto sería entrar en el autoritarismo: tú mandas y ellos obedecen. Aquí la idea es que las normas sean puestas de antemano por vosotros y los niños, que ellos sepan en todo momento las consecuencias.

Volvemos a lo nuestro.

Imagina que le has dicho: «a las 20h nos vamos del parque».

Y resulta que justo unos minutos antes de las 20h ha pasado por ahí un amiguito y se lo están pasando increíble.

A no ser que tengas mucha prisa por algo concreto, no pasa nada por flexibilizar. Pero házselo saber:

«Ya son las 20h pero como ha llegado Guille y teníais muchas ganas de veros, nos quedamos un ratito más, 10 minutos, ¿te parece?. Te aviso cuando pasen y entonces nos vamos.»

Aquí, aunque estamos «modificando» nuestra palabra, le transmitimos que somos flexibles cuando las circunstancias cambian y tenemos en cuenta sus preferencias. Es una muestra de empatía por nuestra parte y esto refuerza la conexión con nuestros hijos.

Merece la pena 😉

 

¿Se te hace un mundo aplicarlo solo? Lee esto

Aquí te he contado algunas situaciones que te pueden ayudar a mejorar las cosas en casa.

Pero soy consciente de que es muy complicado cambiar las dinámicas que ya están instauradas.

Lo sé…

Es posible que mejore algo temporalmente pero, al poco tiempo, probablemente las cosas vuelvan a ser como antes.

No porque no pongas empeño. No digo eso.

El tema es que hay trabajar cosas más profundas, no vale con aplicar esta u otra técnica.

Y esta transformación en tu forma de ver la crianza no se consigue de la noche a la mañana (por lo general, habrá excepciones).

Para poder integrar definitivamente la Educación Positiva o crianza respetuosa, muchas familias necesitan que alguien con más experiencia les acompañe.

En este sentido, de la persona que más me fío es de Daniel Bezares.

Justamente, Daniel está especializado en darles a los padres las herramientas necesarias para tomar el control de casa, sin gritos, y fomentando la colaboración con los niños.

Reforzando la relación y el vínculo, no rompiéndolo.

Puedes hablar con Daniel o con su equipo para contarles tu caso y ver cómo te pueden ayudar, pero antes te recomiendo que veas un vídeo corto para que lo conozcas:

4 pasos que te darán las claves para que consigas el cambio en casa que tanto deseas.

Solo tienes que pulsar en enlace para acceder a verla:

Daniel Bezares masterclass

 


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