¿Qué es la Crianza Respetuosa? 3 Ejemplos para aplicar HOY (el 2º te sorprenderá)

que es la crianza respetuosa

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Crianza respetuosa, crianza positiva, disciplina positiva…

Todo eso son modas de ahora que están echando a perder a los niños. Nada como la disciplina y la mano dura.

Esta opinión la escucho a menudo, no solo entre amigos, sino también por parte de la familia.

Pero… ¿es así realmente? ¿es una moda pasajera y se acabará imponiendo la «mano dura»?

Vamos a asumir que estamos hablando con un padre incrédulo que piensa que los niños acaban asalvajados.

Le demostraremos que se equivoca 😉

¡Empezamos!

 

 

  Lo primero es lo primero: ¿qué es la Crianza Respetuosa?

Cuando escuché sobre esto hace unos años, me sonaba un poco a «happy flower», no te voy a engañar.

«Educar con respecto, ser positivos, alegres, praderas verdes…»

educar en positivo - prado verde

La verdad es que tenía una visión bastante limitada… ¡Qué atrevida es la ignorancia!

Poco después empecé a indagar y me sorprendió el trasfondo.

Padre incrédulo: déjate de rollos Albert y dime ya qué narices es la Crianza Respetuosa

Voy, qué impaciente es este padre.

En una frase: la crianza respetuosa es «respetar y atender» las necesidades de los niños y bebés. No menospreciarlas porque no nos parezcan importantes. En otras palabras, legimitar sus sentimientos y deseos.

Padre incrédulo: Claro, ahora vamos a complacerles en todo y que se haga siempre su voluntad. Menuda forma de criar más desastrosa…

Eso ya lo discutimos en el próximo apartado 😉

 

  El prejuicio más grande hacia la Crianza Respetuosa

Ya te veo venir…

Padre incrédulo: Esto de la crianza respetuosa no me cuadra. Si cedo constantemente ante las demandas de mi hijo se hará un malcriado y dependiente.

Estoy de acuerdo.

No se trata de «ceder ante toda demanda de tu hijo».

No.

Si quiere dejar los juguetes tirados por el salón toda la semana, no es plan. O si quiere ver la TV dos horas al día, tampoco es plan.

(Cada familia tiene que definir sus propios límites).

que es la crianza respetuosa - sofa desordenado

 

Un matiz...
En los bebés sí es importante estar accesible ante cualquier demanda. Piensa que los bebés no saben hablar, su forma de comunicación es el llanto. Tanto si le pica un pie como si tiene hambre o te echa de menos, lo normal es que llore. Y si no se le hace caso, pues más fuerte. Así que aquí no tiene sentido «privarles» para que se acostumbren a llorar. Y si no sabes lo que le pasa (muchas veces no lo sabemos), al menos consolarlo con tus brazos para favorecer un apego seguro.

El tema clave, para mí, es hacer este cambio de enfoque.

Pasar de:

  • Yo soy tu padre y debes obedecerme porque sé más que tú sobre el mundo y quiero lo mejor para ti

A…

  • Somos un equipo, tu opinión me importa y te voy a escuchar, pero algunas veces tengo que tomar yo las decisiones y te explicaré por qué

 

Padre incrédulo: Me sigue sin cuadrar, palabras muy bonitas pero lo veo imposible en la práctica.

Ok, acepto el reto. Marchando una de ejemplos prácticos.

 

 

  3 consejos + 3 ejemplos de Crianza Respetuosa

Voy a darte unas pinceladas para que veas cómo se podría aplicar esto en el día a día.

Advertencia

No por hacer esto que te voy a contar quiere decir que «yo ya hago crianza respetuosa». Antes de aplicar cosas tienes que tener bien integradas las bases. Si no sabes bien cómo hacerlo por tu cuenta, echa un ojo aquí.

 

1. Trata a tu hijo como un igual, no como un subordinado

crianza respetuosa - figuaras

Es cierto que los niños saben menos del mundo que nosotros.

Es cierto que tienen mucho que aprender de nosotros.

Y también es cierto que, debido a su inmadurez cerebral, les cuesta mucho más adaptarse a las normas de nuestra sociedad (ser obedientes, comportarse y no gritar, comerse las verduras...).

A veces no hacen las cosas «por fastidiar, porque no quieren» sino porque no pueden.

Y, en lugar de tratar de ayudarles, queremos que colaboren tratándoles de malas maneras (en el tercer punto entramos más a fondo en esto).

El cambio que deberías hacer, antes de decirle algo, sería (y ojo que para mí esta fue toda una revelación):

«Esto que le voy a decir, ¿se lo diría a un adulto?»

Ejemplo

«Si no vienes en 5 minutos, castigado sin salir de tu cuarto» o «Hasta que no te comas la verdura no te levantes de la silla»

¿De verdad le dirías estas cosas a un adulto?

(Espero que respondas que no).

Pues entonces no se las digas a tu hijo.

Aunque no te lo parezcan, son faltas de respeto, es aprovecharte de tu situación de poder para que haga lo que tu quieras.

Cada vez que vayas a decirle algo, piensa: «¿le diría esto a un amigo/a?». Si es que no, cierra la boca. De no hacerlo, es probable que la cagues.

 

 

2. No desprecies sus preferencias, aunque te parezcan absurdas

que es la crianza respetuosa - monsturos

¿No te ha pasado alguna vez que tu hijo te ha pedido algo y le has dicho…?

– Eso es una tontería, venga, déjalo ya.

Te pongo un ejemplo:

Ejemplo

Quedamos para comer con unos amigos. Por no desvelar su identidad, pongamos que el niño se llamaba Guille.

Bien, estábamos en la terraza de su casa listos para comer en la mesa. Como la mesa tenía un mantel de papel, los niños habían pintado en ella unos monstruos de colores.

Pues la madre de Guille había decidido, de forma unilateral, que Guille se sentara a comer en otro sitio (no recuerdo porqué). Pero esto no le sentó nada bien a Guille…

– ¡Que nooooo mamá! ¡Yo quiero estar sentado con mis monstruos!

– Guille, deja de decir tonterías, son unos dibujos sin importancia, va, cámbiate de sitio.

– ¡No quierooo! ¡¡Quiero con mis monstruos!! Buaaaaaa (berrinche terrible)

¿Qué está pasando aquí? ¿Crees, como la madre de Guille, que es una chorrada y que debería cambiarse de sitio?

Si es así, sigue leyendo 😉

A ver, los adultos tenemos unas prioridades muy diferentes a los niños.

Ellos le dan importancia a unas cosas (estar al lado de sus monstruos) y nosotros a otras (que esté en una posición concreta).

¿Hasta aquí de acuerdo?

Entonces, ¿por qué tenemos que menospreciar sus preferencias? ¿no deberíamos respetarlas igual que nos gustan que respeten las nuestras?

Pues de eso va la crianza respetuosa.

De no pensar que porque son niños, lo que quieren son chorradas. Para ellos no lo son. Para Guille tenía todo el sentido del mundo estar con sus monstruos y no entendía porque tenía que cambiarse de sitio.

En cambio, le parece absurdo tener que ponerse en otro sitio «porque sí».

 

3. Fuera gritos, amenazas y castigos

crianza respetuosa - padres riñendo

Los castigos y los gritos a veces funcionan. No digo que no.

Por cierto, si crees que gritas con demasiada frecuencia, echa un ojo a este artículo donde vemos más consejos para ayudarte de dejar de gritar. 

A corto plazo es una herramienta útil para que tus hijos te hagan caso. Las consecuencias a largo plazo ya no son tan bonitas.

En los niños (y también en nosotros) el castigo suele generar (aquí lo vemos a fondo con más ejemplos):

  • Sensación de injusticia
  • Incita a la rebelión: «en cuanto pueda me vengaré»
  • Le genera un autoconcepto negativo «soy un desastre»
  • Incluso pueden pensar que «no me quieren, por eso me castigan»

Vamos a reflexionar…

Imagina que tu jefe te pide que le envíes un informe al final del día. Y se te acaba olvidando. Y va el tío y te dice:

«Muy mal. Te castigo en un rincón para que pienses en lo sucedido».

¿Cómo te sentaría?

Cuando castigas estás ejerciendo tu poder de superioridad frente a tus hijos.

«Como no he podido conseguirlo por las buenas, se va a enterar por las malas».

Es decir, querías que tu hijo hiciera algo de una determinada forma pero no te ha hecho caso. Y asumes que es culpa suya.

¿Podría ser que tu también tuvieras parte de responsabilidad?

Vamos a verlo con un ejemplo:

Ejemplo
  • ¡Ya has vuelto a dejar las zapatillas tiradas en la entrada otra vez! ¡Es que no aprendes! Pues esta noche no hay cuento, ale.

Lo primero, aquí le estás quitando algo que es bueno para los dos, leer cuentos refuerza el vínculo entre vosotros y desarrolla en él muchas capacidades (imaginación, atención…).

Y por otra parte estás asumiendo que no ha dejado las zapatillas en su sitio a propósito. Pero, como veíamos antes, las prioridades de los niños son muy diferentes a las nuestras.

No es que no lo haya hecho por fastidiar (por lo general, puede haber algún caso que sí), sino que tal vez venía muerto de hambre y se ha ido directo a la nevera.

Pero claro, tú quieres que aprenda a hacer bien las cosas. Entonces tenemos 2 opciones:

  • Enseñarle desde las amenazas (te puede funcionar hoy, pero acarrea problemas en el futuro)
  • Aplicar la crianza respetuosa

¿Cómo lo podríamos hacer en este caso?

  • Lo primero, cuando ves que se le olvida en varias ocasiones, sentarte con el y decirle:

– Veo que no te estás acordando de guardar tus zapatillas al llegar a casa. ¿Qué podemos hacer para que no se te vuelva a olvidar?

Aquí estás tratando de resolver un problema en equipo, sin culpabilizar, estáis enfocados en encontrar soluciones. Es posible que te sorprenda con una solución ingeniosa, pero lo más probable es que te diga… «no sé».

En ese caso, puedes tú ayudarle pensando soluciones. Por ejemplo:

– Qué te parecería si al entrar a casa ponemos un cartel para recordarlo»

– ¡Me parece buena idea!

Y aquí podéis trabajar juntos haciendo ese cartel, por ejemplo, con dibujos y texto, que se vea claro. Cuando los niños participan en la solución, es más probable que colaboren.

Nosotros, de hecho, con nuestro hijo mayor tenemos pegado en la nevera un cartel con dibujos y texto (hecho por él) con los pasos que tiene que hacer al llegar a casa.

  1. Quitarse los zapatos
  2. Lavarse las manos
  3. Ponerse el pijama

Si algún día se le olvida hacer algún paso (ha pasado y pasará), le recordamos que vaya a la nevera, no nos enfadamos con él. Y suele mostrarse muy colaborativo 🙂

Importante: cuando les explicamos que tienen que hacer X cosa, es importante recalcarles el motivo, no que lo hagan por obediencia ciega. Si entiende el motivo, es más probable que lo haga.

Ejemplo: «los zapatos están sucios y si los llevas puestos al entrar en casa, ensuciamos la casa y tenemos que pasar más tiempo limpiando».

Padre incrédulo: Ok, me cuesta admitirlo pero creo que me está convenciendo esto de la Crianza respetuosa. Pero veo muy complicado implementarlo en casa. ¿Qué puedo hacer?

Te lo cuento justo debajo:

 

 

 Curso de Crianza Respetuosa

Mira, si tuviera que recomendar una escuela imprescindible para todos los padres y madres, sería la escuela de desAprendo, de Daniel Bezares.

No es solo una curso de crianza respetuosa, es algo que va mucho más allá.

Da igual si la situación en casa es crítica o si no está tan mal, es algo que recomiendo a todos mis amigos que quieren ir un paso más allá en la crianza de sus hijos.

Es un cambio de perspectiva brutal.

De esas que te explotan la cabeza.

Si quieres saber más detalles, aquí hablo mucho más sobre ella.

Incluso puedes hablar con Daniel o con su equipo para contarles tu caso, pero antes te recomiendo que veas un vídeo corto para que lo conozcas:

4 pasos que te darán las claves para que consigas el cambio en casa que tanto deseas.

Daniel Bezares masterclass

 

 

 Y la Educación respetuosa… ¿es lo mismo?

Pues sí, es lo mismo.

Sí que es cierto que «educación respetuosa» tiende a usarse más en el ámbito académico, en plan:

  • Crianza respetuosa: de padres a hijos
  • Educación respetuosa: de educadores a niños

Pero en realidad ambas se utilizan de forma equivalente, lo verás en los 2 ámbitos indistintamente.

También está muy relacionada la disciplina positiva (aquí tienes un artículo con muchos ejemplos). Podríamos decir que la disciplina positiva aplica la crianza respetuosa (es mi forma de verlo). La crianza respetuosa es un concepto más global, y la disciplina positiva es algo más bajado a tierra, que afronta situaciones más cotidianas.

 

 Crianza respetuosa y Montessori

crianza respetuosa - montessori

¿Qué tiene que ver la crianza respetuosa con Montessori?

Pues justamente que la filosofía de la educación Montessori va de darle autonomía a los niños, de ser su guía para acompañarles en su desarrollo, respetando sus ritmos y necesidades.

Nota: Si no tienes muy claro de qué va el método Montessori, en esta entrevista hablamos largo y tendido. 

 


¡Y esto es todo por mi parte! Si quieres decirme cualquier cosa, te espero en los comentarios 😉

 

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