No dejes en sus manos la alimentación de tus hijos

Los alimentos que nuestros hijos toman en sus primeros años de vida condicionan su salud futura. Es algo que recientes estudios empiezan a señalar. Sin embargo, muchos padres lo ignoran y dejan en las manos equivocadas algo tan importante. 

La industria alimentaria pone a nuestra disposición productos de diseño pensados para «alimentar» a nuestros hijos y muchos padres los compran creyendo que son alimentos seguros y nutritivos:

Si los venden en los supermercados y están avalados por asociaciones de pediatras, deben ser fiables. 

En este artículo destaparemos algunos de los muchos engaños ocultos de la industria alimentaria infantil. Puede que te hayan engañado durante algún tiempo, pero la cuenta atrás ha comenzado.

 

 La alimentación infantil: un jugoso negocio

La alimentación infantil es un invento moderno. Como veíamos en este artículo, los primeros alimentos industriales para bebés se inventaron a comienzos del siglo XX. Fue cuando la industria alimentaria empezó a poner el foco en la población infantil. Estaban convencidos de que era un mercado con mucho potencial. Y no se equivocaban.

Desde entonces, mediante una estrategia muy bien diseñada, la venta de productos infantiles empezó a despegar. En 2016, la facturación ascendió a 220 millones de €, sin contar la leche de fórmula (fuente). Nada mal…

 

Todos nos alegraríamos de este éxito de ventas si sus productos fueran saludables para nuestros hijos. ¿Lo son?

Hmm… ¿cómo decirlo de forma suave? No es que sus productos no sean óptimos para la salud de bebés y niños. El gran problema es que en muchos casos son perjudiciales.

Puede que aún no lo sepas, pero tú puedes alimentar a tus hijos infinitamente mejor. ¿Cómo han conseguido vendernos sus productos? Con una estrategia de ventas magistral y diversos engaños.

Empecemos por los engaños.

 

 El engaño del azúcar

El azúcar añadido no sólo es prescindible, es dañino. Es el principal responsable de multitud de enfermedades modernas (estudio, estudio). Y uno de sus peligros es que genera adicción, como cualquier droga, aunque de forma más sutil.

La industria conoce la predisposición de los niños por el sabor dulce y por eso lo añade a sus productos tanto como sea posible. Hay una relación directa entre azúcar y mayor volumen de ventas:

Secuencia azucar productos bebe

 

Resulta difícil encontrar productos para bebés-niños sin azúcar. Como muestra, te invito a que eches un ojo a las siguientes imágenes en las que se analiza la cantidad de azúcar de productos cotidianos:

productos niños y terrones azucar

Elaboradas por la asociación Sinazucar.org

El «conejito amigo de los niños» trae 14 terrones de azúcar debajo del brazo… ¡Casi nada!

En cierto momento, la alarma del azúcar empezó a sonar (estudio). Sus devastadores efectos se empezaban a conocer y los organismos oficiales recomendaron reducir la ingesta drásticamente (detalle). La industria, acorralada, se vio obligada a reducirlo en algunos de sus productos (detalle).

Pero claro, ya hemos visto que menos azúcar = menos ventas. No lo podían permitir. Tenían que pensar una forma de poner en sus envases «0% de azúcar» y que el producto fuera igualmente dulce y atractivo para los bebés y niños.

¿Lo consiguieron? Sí, por ejemplo con las papillas de cereales (el primer producto industrial que comen los bebés). ¿Cómo? Mediante un ingenioso engaño:

 
 

¿Dónde está el truco? Vamos a preguntarle a un entendido en magia:

truco cereales hidrolizados

 

El hidrolizado (o dextrinado) de los cereales convierte los carbohidratos complejos (de cadena larga, como el almidón) en simples (de cadena corta, azúcar en gran parte). No añaden azúcar, pero lo consiguen mediante una reacción química:

hidrolizacion almidon cereales

 

Y lo que es aún peor, la glucosa que se desprende del proceso es más perjudicial incluso que el azúcar, debido a su mayor carga glucémica. Con razón la obesidad infantil es una de las mayores epidemias del siglo XXI (detalle).

Su argumento es que el cereal hidrolizado es más fácil de digerir para los bebés. Podría ser cierto para bebés menores de 6 meses, cuyo sistema digestivo es inmaduro. Pero las recomendaciones oficiales no aconsejan dar otra cosa que leche a esa edad (materna o de fórmula en su defecto). ¡No hay por dónde cogerlo!

 

 El engaño de los nutrientes

Los alimentos preferidos por la industria alimentaria para bebés (y adultos) son los cereales. ¿El motivo? Son muy baratos de producir y tienen el respaldo del personal sanitario y los organismos oficiales. Será que los cereales son un alimento completo con buena cantidad de nutrientes…

Vamos a hacer una prueba: tomemos como ejemplo unos cereales cualesquiera (de maíz, por ejemplo) y vamos a comparar su perfil nutricional con el de la banana y el huevo.

 

perfil nutricional cereales-huevo-banana

 

La comparación es abrumadora. Como ves, la buena reputación de los cereales (de maíz en este caso) es inmerecida ya que los nutrientes brillan por su ausencia.

Como los cereales no son muy nutritivos añaden en el laboratorio vitaminas y hierro y problema resuelto. Es lo que se conoce como cereales fortificados.

 
 
 
A simple vista puede parecer que las Vitaminas de las que presume el envase son elementos intrínsecos de los cereales. Pero no es así. Son elementos añadidos artificialmente. Y lo mismo ocurre con las papillas:
 
 
papillas bebe cereales
 

El proceso de añadir artificialmente vitaminas y minerales tiene un problema de fondo: la biodisponibilidad. Nuestro cuerpo no absorbe de forma eficiente algunas de las vitaminas que se añaden a los cereales. Por ejemplo, las vitaminas A,D,E y K son absorbidas en nuestro intestino en presencia de grasa (estudio, estudio). Y los cereales van en el sentido opuesto: son alimentos bajos en grasa.

Todo es un sinsentido. Nos recomiendan las papillas de cereales (que son pobres en nutrientes) enriquecidas artificialmente con vitaminas y minerales que nuestro cuerpo absorbe peor en lugar de recomendarnos alimentos que ya contienen nutrientes de forma natural, como el huevo, las frutas o las verduras. ¡Increíble!

Y siguen los engaños…

 

 

 El engaño del contenido

Como hemos visto en la gráfica del principio, los potitos son uno de los productos estrella (138,3 millones de € al año en ventas). Los potitos son triturados de verduras y carne o frutas naturales. Aquí no puede haber engaño, ¿verdad?

Vamos a ver un par de ejemplos de verduras y pollo de las marcas más populares:

No tenemos motivos para dudar de sus buenas intenciones, pero vamos a echar un vistazo a la etiqueta trasera de los ingredientes por pura curiosidad:

Ingredientes potito bebes

¡Sorpresa! Casi el 60% del producto es agua…

¿Qué esperabas encontrar? ¿Verduras y pollo?  Si es que eres de un exigente…

Dudo que los fabricantes de potitos alimenten a sus hijos con sus propios productos. Y dudo mucho que cuando preparan un triturado casero le añadan un 60% de agua. Pero cuando se trata de vender, el margen es mucho mayor si ponen agua en vez de pollo y verduras. Es otro engaño indignante.

Lamentablemente, los ejemplos que te he puesto no son una excepción. Esto ocurre en la inmensa mayoría de potitos comerciales para bebés. 

Mantener todos estos engaños no es tarea fácil. Es necesario una estrategia magistral. Y la tienen.

 

 Cómo consiguen engañarnos

Al igual que la industria logró convencernos durante muchos años de que la leche de fórmula era igual de buena que la leche materna, también lo han conseguido con la comida. Esta es la receta:

1. Financiar estudios para asegurar que tu producto va a salir bien parado (ejemplo, ejemplo).

estudio hero 2

2. Conseguir el consentimiento de asociaciones de pediatría para poner su sello en tus productos y generar confianza (detalle).

logo aep papillas

3. Repartir muestras gratuitas a diestro y siniestro (como la canastilla de bebé) e invertir millonadas en campañas publicitarias para convencer a padres y niños de que tus productos son de calidad (detalle).

Resultado: convierten productos de dudosa calidad nutricional en productos aparentemente sanos.

 

La industria sabe que los hábitos alimenticios en la infancia influyen en la edad adulta. Por eso, sus regalos son una buena oportunidad de conseguir futuros clientes fieles.

A todo esto hay que sumar un factor que la industria aprovecha muy bien: nuestra escasez de tiempo. Nos convencen de que necesitamos sus productos como consecuencia de nuestras ajetreadas vidas.

Te estarás preguntando:

¿Cómo es posible que nadie haya alzado la voz de alarma? ¿Cómo es posible que se sigan vendiendo estos productos de dudosa calidad de forma indiscriminada?

 
 

 La respuesta: el conflicto de intereses

Por un lado, la industria sabe que los pediatras son los que más influyen en la toma de decisión de las familias para comprar alimentos infantiles (detalle). Por ese motivo, financian sus investigaciones, ofrecen programas de becas etc. (detalle, detalle). Pero no es gratis.

Por ejemplo, la industria farmacéutica influye en los medicamentos que los médicos prescriben (estudio, estudio).  Y lo mismo ocurre con la industria alimentaria. Aunque sus productos sean insanos, difícilmente salen mal parados en los estudios que ellos mismos financian.

De hecho, esta revisión demuestra que en los estudios financiados por la industria (de bebidas azucaradas en este caso) los productos resultan mucho mejor parados que en los estudios realizados por investigaciones independientes.

 

 

Ni mucho menos quiere decir esto que todos los pediatras estén contaminados por la publicidad de la industria. Pero es evidente que el número es mayor del que esperaríamos.

¿De quién nos podemos fiar? De los que nos aconsejen comer comida de verdad, no cosas envueltas en cajas con ositos azules amorosos y con un abecedario de vitaminas añadidas.

 

 Conclusión

Ya has visto que la salud de nuestros hijos es algo secundario para la industria alimentaria. Por suerte, cada vez somos más los que conocemos sus artimañas. Sus engaños tienen los días contados.

Si comprabas sus productos, tal vez te estés preguntando cuál es la alternativa. La respuesta es fácil. Lo que nuestros hijos comían antes de que empezaran sus campañas: comida real.

Por ese motivo, enfoques como Baby led weaning (BLW) están cogiendo fuerza. Incluso a la Asociación Española de Pediatría no le ha quedado más remedio que recomendarlo (me pregunto cómo les habrá sentado a sus colegas de la industria…).

Si el BLW no es para ti y prefieres los triturados, ten por seguro que los purés elaborados en casa serán mucho más nutritivos que los preparados por la industria, basados en agua.

Por último, si en tu entorno alguien compra estos productos, por favor, hazles saber que les están engañando.

No dejes en sus manos la alimentación de tus hijos.

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