[GUÍA] La fórmula para ayudarte a elegir la mejor guardería

En el artículo anterior vimos que la guardería es una opción a tener en cuenta, pero ni mucho menos la mejor en todos los casos.

Si decides llevar a tus hijos a la guardería es común caer en el error de fijarse sólo en las instalaciones: que si tiene un patio amplio, que si las aulas tienen mucha luz, que si tiene espacios verdes… Sin duda son factores importantes, pero no deberían ser determinantes.

Durante los primeros años de vida, el apoyo emocional y el contacto son claves para el desarrollo intelectual del niño (detalle). Por eso, creo que hay otros criterios mucho más relevantes para el bienestar de nuestros hijos que un patio amplio o un espacio ajardinado.

En el artículo de hoy veremos qué criterios considerar para elegir la mejor guardería (seguro que algunos te sorprenden) y te contaré nuestra experiencia para ayudarte en tu elección.

 

 Lo primero: elabora un listado de posibles guarderías

Las mañanas suelen ser un momento de estrés. Vamos con el tiempo justo para desayunar, vestirnos y llegar a nuestra hora al trabajo. No es de extrañar que la mayoría de padres elijan una guardería cerca de casa.

Si es tu caso, decide primero qué distancia estarías dispuest@ a asumir. Después, traza un radio de acción desde tu casa y anota las guarderías que caen dentro de la circunferencia.

Guarderias cercanas

Aunque suene evidente, para calcular el tiempo que invertirás tienes que contar tanto la ida como la vuelta. Por ejemplo, para una guardería que esté a 11 minutos de tu casa (algo cerca a priori) invertirías un total de 11 minutos x 4 = 44 minutos al día. Ahora no parece tan cerca, ¿verdad?

Si te desplazas en coche al trabajo, puedes ampliar las opciones a considerar. Mira en el trayecto algunas guarderías o incluso por los alrededores de tu propio trabajo. Eso sí, asegúrate de que los horarios son compatibles.

 

 12+1 Criterios para ayudarte a elegir la mejor guardería

Una vez tengas las guarderías anotadas, es el momento de concertar una cita para visitarlas. Algunas guarderías tienen periodos de visitas en meses concretos, así que llama con tiempo para preverlo.

Ahora sí, pasemos a ver qué criterios podrías considerar para evaluarlas.

 

1. Ubicación 

La ubicación suele ser uno de los factores más limitantes. Por muy bien que te hablen de una guardería, es probable que tengas que descartarla si se encuentra en la otra punta de la ciudad.

Te recomiendo que consideres una opción que permita a otras personas llevarlo/recogerlo. Piensa que el niño va a estar malo muchos días (inevitable el primer año) y que vas a tener imprevistos. En esos casos, se agradece que los abuelos o cualquier otro familiar pueda hacerse cargo. 

Lo cierto es que la cercanía es uno de los parámetros que los padres solemos valorar más, por lo que las guarderías cerca de casa parten con ventaja. 

 

2. Instalaciones 

Como te decía al principio, muchas veces nos «cegamos» con las instalaciones y no vemos más allá. Esto ocurre porque es lo primero que ven nuestros ojos, pero no debería distraernos de todo lo demás.

Dicho esto, las instalaciones tienen su importancia. Aunque podríamos hablar de muchas cosas, estos son los puntos que considero más relevantes:

  • Que los espacios exteriores sean soleados y abiertos, con zonas de sombra para refugiarse en los meses más calurosos. Idealmente que cuente con zonas verdes (jardín, árboles…) para estar en contacto con la naturaleza (aunque sea dentro de la ciudad). También son interesantes elementos como la tierra, las rampas etc. para que los niños experimenten y pongan a prueba su psicomotricidad.
  • Que las aulas sean luminosas y amplias, con grandes ventanales para que entre el Sol. Estar cerca del Sol tiene infinidad de beneficios tanto en adultos como en niños. Por ejemplo, regular nuestro ritmo circadiano.

 

Ejemplo de aula con grandes ventanales

 

3. Calendario y Horario 

Los horarios de las guarderías suelen ser de 9:00 a 17:00. Casi todas ofrecen un horario especial (que se paga aparte) para los padres que entran antes al trabajo o salen más tarde.

En mi opinión, es muy importante que el horario sea flexible, es decir, que la guardería se adapte a tu situación personal y no al revés. Por ejemplo, que tengas la opción llevarlo más tarde o recogerlo antes.

Normalmente, las guarderías privadas se rigen por el calendario laboral y no el escolar. Julio se considera «vacaciones» pero la mayoría suelen permanecer abiertas (eso sí, exentas de algunas subvenciones). Pregunta si tienen servicio en fechas especiales, como Pascuas o Navidades, por si te hiciera falta. 

 

4. Ratio niños-cuidadores 

Como veíamos en el artículo anterior, este parámetro es, para mí, uno de los más importantes. Los ratios mínimos establecidos por ley son:

  • 8 bebés por aula para 4-12 meses
  • 13 bebés por aula para 1-2 años
  • 20 niños por aula para 2-3 años

Por lo general, es un ratio insuficiente. Piensa por un momento en cuidar 13 niños de 1-2 años. Cambiar pañales, darles de comer, jugar con ellos… ¿Te ves capaz? ¡Es una tarea agotadora! Y es casi imposible que la encargada de cuidarlos mantenga el buen humor toda la jornada…

Algunas guarderías privadas mejoran el ratio incluyendo a otra cuidadora (eso sí, lo pagas). Mi recomendación es que sí merece la pena elegir una que tenga 2 por aula. ¿Por qué? 

Cuando nosotros hicimos nuestra «ronda de guarderías» nos fijamos en que, cuando sólo había una cuidadora por aula, esta se mostraba casi «apática» por la sobrecarga de trabajo a la que tenía que enfrentarse. Ojo, esto no quiere decir que algunas cuidadoras en solitario se las apañen, pero es mucho más difícil que lo consigan. 

Sin embargo, cuando vistamos guarderías con 2 cuidadoras por aula, las percibimos más contentas y con más energía. Y eso se transmite a los niños.

 

5. Personal personal icono

Es importante que, en tu visita, conozcas a los responsables del centro y a las cuidadoras que estarán con tu hijo. Nada como el cara a cara para hacer una primera valoración.  

Este es un factor totalmente subjetivo y, en muchos casos, difícil de cuantificar. Tienes que guiarte por tu instinto y valorar el feeling que sientes con ellos. Está claro que en unos pocos minutos es casi imposible sacar conclusiones pero sí deberían transmitirte la confianza de que tu hijo estará en buenas manos

Si no has podido conocer al personal todo lo que te gustaría, puedes solicitar una visita otro día con el pretexto de aclarar algún tema (nosotros lo hicimos). 

 

6. Idiomas 

El idioma que más incorporan las guarderías es el inglés. Encontrarás guarderías británicas (todo se habla en inglés) y otras bilingües (trabajan en inglés y en español). Presta mucha atención a las que dicen ser bilingües, en ocasiones hay trampa.

En algunas bilingües los niños están en contacto con una cuidadora que habla inglés sólo un rato al día (1-2 horas). No se a ti, pero a mí eso me parece un engaño. Para mí, una guardería bilingüe debería tener las mismas horas de un idioma que del otro. Ten esto muy en cuenta y pregunta para evitar malentendidos.

¿Y hasta qué punto merece la pena que estén en contacto con otro idioma? Si el precio que vas a pegar de más no es descabellado, puede merecer la pena. En los primeros años el cerebro es más plástico y absorbe muy bien las diferencias fonéticas (estudio).

 

7. Alimentación 

Un niño que coma de forma saludable será, con mayor probabilidad, un adulto que coma de forma saludable. Los alimentos que más comemos en la infancia son los que más nos gustan en la edad adulta (ver artículo). Por eso es tan importante en esta etapa la alimentación. Algunos puntos a tener en cuenta:

  • Que la cocina sea propia, no de catering. Por lo general, la comida suele ser más saludable (además de estar más buena) y suelen permitir opciones personalizadas.
  • Pregunta si cocinan con aceite de oliva. El aceite de semillas (girasol, soja etc.) no es recomendable para el uso en cocina. Al someterse a altas temperaturas, se generan las grasas hidrogenadas (grasas trans) muy perjudiciales y ampliamente usadas en la bollería industrial.
  • Asegúrate de que pueden adaptar el menú a cualquier intolerancia (gluten, proteína de leche…). Es posible que tu hijo nunca llegue a ser intolerante, pero no está de más tener la opción.
  • Tantea si están al corriente de la alimentación basada en BLW. Si es un enfoque que quieres seguir, es posible que no quieran darle sólidos a tu hijo si tiene menos de 1 año.

Una recomendación: si para ti la alimentación es importante (espero que sí) insísteles en que no le den azúcar a tu hijo ni snacks industriales. Piensa que no todo el mundo está concienciado con lo dañinos que son. Si no eres tajante, no te harán mucho caso. 

 

8. Necesidades individuales 

Cada niño es diferente y requiere de un tiempo para adaptarse a los cambios. Hay niños que, a los pocos días, se adaptan al cambio brusco que supone dejarlos en un lugar extraño con desconocidos. Para otros, en cambio, este proceso puede durar meses.

Por eso es tan importante la gestión del periodo de acogida. La gran mayoría de guarderías te recomiendan que empieces dejándolo unas horas el primer día y vayas aumentando el tiempo a medida que el niño se adapta. Eso está bien, pero te recomiendo que profundices un poco más:

  • Pregunta si tienen algún límite de tiempo para hacer la acogida. La mayoría lo tienen pero hay algunas más permisivas que no tienen problema en que lo alargues tanto como quieras.
  • Consulta si permiten a los padres entrar con los niños para facilitar la adaptación. Esto no suele ser habitual, aunque conozco unas pocas que sí lo permiten. Es ideal porque se genera mucho menos caos de lloros y las cuidadoras pueden ir centrándose en cada niño de forma personalizada. 

Está claro que no todos los padres tienen la opción de hacer un periodo de acogida gradual. Tengo unos amigos que se pidieron unos días de vacaciones en el trabajo para hacerlo más llevadero. Si tienes la opción, merece la pena.

Otra forma de saber si tienen en cuenta las necesidades individuales es preguntar qué ocurre con la siesta. Sabemos que no todos los niños necesitan dormir las mismas horas (ver artículo). Sin embargo, la mayoría de guarderías tienen un horario fijo de siesta, que suele ser de 13 a 15 h. ¿Qué pasa si tu hijo no la quiere hacer?

Lo ideal sería que la guardería ofreciera una alternativa, como por ejemplo algún taller o incluso juego libre. Pero te advierto de que no todas lo permiten. De hecho, en nuestra guardería no tuvimos más remedio que llevarnos a Dani a casa porque no quería hacer siesta (sí, es un niño bastante activo…).

 

9. Participación de los padres 

Algunas guarderías son muy herméticas y no facilitan la interacción con la familia. En mi opinión, esto es un error. Los niños deben percibir que la guardería es también parte de su familia y una buena forma es fomentar la relación entre ambas partes.

Algunas cosas que puedes preguntar para averiguar cómo es esa relación:

  • Consulta si hacen jornadas de puertas abiertas a menudo. A los niños les encanta enseñarte su entorno y todo lo que hacen allí. En nuestro caso, podemos entrar al aula una vez al mes y pasar un rato con él. Para mí, eso debería ser lo mínimo.
  • Pregunta si puedes entrar al aula para dejarlos y recogerlos. No hay muchas guarderías que lo permitan, pero desde luego lo veo como algo muy positivo.
  • En ocasiones, se hacen algunas actividades en festividades como Navidad, Pascuas o fiestas locales. Pregunta si los padres pueden asistir.
  • Pregunta si tienen talleres abiertos a colaborar. Algunas permiten que los padres participen ayudando a prepararlos e incluso interviniendo en su ejecución.

 

10. Actividades (dentro y fuera) 

Estar la mayor parte de la jornada «encerrados» en un aula haciendo «fichas» no debería ser una opción. Los niños necesitan aire libre y movimiento. En este sentido, deberías preguntar:

  • Qué actividades hacen durante la jornada: ¿Música, piscina, cuidar un huerto…?
  • Cuánto tiempo están los niños al aire libre. En la mayoría de guarderías salen sólo 30-45 minutos al día, lo cual me parece ridículo.
  • Si hacen actividades para interactuar con el resto de niños y se juntan grandes con pequeños (algo positivo a priori). 
  • Qué salidas hacen fuera del centro: salidas por el barrio, alguna excursión a la naturaleza etc.

Un truco para averiguar qué actividades hacen: échale un ojo al facebook de la guardería (si lo tiene). Suelen colgar fotos de este tipo de eventos.

 

11. Tecnología 

Para mí, la tecnología es de lo menos importante. De hecho, en la mayoría de casos creo que es más beneficioso para los niños limitarla. Aún así, es cierto que algunos avances tecnológicos sí pueden ser útiles.

  • Cámaras. Algunas guardes ya empiezan a tener cámaras distribuidas por las instalaciones para que puedas conectarte a ellas en cualquier momento y ver qué hace tu hijo. Para la mayoría de padres que pasan largas jornadas laborales sin saber nada de sus hijos es una alegría inmensa. En mi opinión, tengo cierto debate ético al respecto: ¿les parecerá bien a las cuidadoras que les estén grabando mientras hacen su trabajo? Lo dudo. Creo que es algo que a nadie de nosotros nos gustaría que nos hicieran… Una alternativa que hacen algunas guardes es enviar muchas fotos a diario (vía Whatsapp o por alguna APP). 
  • APP. Algunas guardes tienen una APP en la que registran todo lo que hace el nene: cuánto ha comido, cambios de pañal etc. Y también te envían cualquier notificación de forma instantánea. Es como una agenda electrónica. Lo veo interesante, aunque no me parece imprescindible.
  • TV. Con la excusa de poner canciones, algunas guardes tienen TV en el aula. De este modo, aprovechan para tener a los niños quietos y entretenidos. Cada vez más expertos coinciden en que las pantallas no son beneficiosas para los niños y que deberíamos evitarlas (estudio). Por eso, que tengan TV deberíamos considerarlo como un punto negativo.
  • Tablets. Están cada día más de moda en colegios y guarderías. Como ocurre con la TV, creo que es algo que deberíamos evitar en la medida de lo posible.

 

 

12. Pedagogía 

Aunque los «objetivos académicos» como tal empiezan en el colegio, en la guardería también se establecen ciertos criterios para hacer un seguimiento de su evolución: autonomía, psicomotricidad, vocabulario, emociones etc.

Podríamos diferenciar las pedagogías en 2 grupos:

  • Enfoque tradicional. La mayoría de guarderías que encontrarás tienen un enfoque «dirigido», donde la educadora dice en todo momento qué actividades hacer y cómo deben hacerse. También suelen ser enfoques en los que los niños pasan largas jornadas dentro del aula haciendo «fichas» (por lo general poco estimulantes).
  • Enfoque alternativo. Unas pocas guarderías incorporan pedagogías alternativas, basadas en fomentar la autonomía de los niños, la experimentación y el aprendizaje sensorial, entre otros. Suelen pasar menos tiempo sentados y más tiempo al aire libre.

En mi caso, estoy más a favor de pedagogías estilo Montessori en las que los niños tienen más opciones de experimentar y relacionarse con el entorno. También veo importante que fomenten el aspecto artístico: música, pintar, bailar etc. ¿Problema? No son fáciles de encontrar a un precio razonable.

 

13. Precio 

Los precios de las guarderías privadas varían enormemente entre barrios y ciudades. Como veíamos en el artículo anterior, la idea es que la enseñanza de 0-3 años se haga pública a medio plazo.

Aunque la mayoría de guarderías son privadas, todas cuentan con diferentes subvenciones. Algunas del estado y otras de la propia comunidad autónoma. Pregúntalo en la guardería que visites, ya que están al corriente de ellas.

Dicho esto, ahí van algunas recomendaciones en cuanto al precio:

  • Algunas ponen una cuota con «todo incluido» pero otras reflejan ciertos gastos a parte (matrícula, material etc.). Para poder comparar unas con otras, prorratéalo para ver cuánto te sale a pagar al mes.
  • Cuidado porque algunas guarderías ponen los precios asumiendo que te dan las subvenciones.

Un ejemplo de los 2 puntos anteriores:

tarifas guarderia3

Ejemplo de las tarifas de una guardería: ¡recuerda prorratear todos los gastos!

 

 

 La fórmula para elegir la mejor guardería y cómo usarla

He preparado una hoja Excel para que puedas valorar cada guardería que visites con el objetivo de que obtengas una puntuación para cada una y poder averiguar cuál es la mejor para ti. 

 

Vamos a ver cómo trabajar con ella.

 

PASO 1. Valora tus preferencias

Cada uno le da importancia a unas cosas. Por ejemplo, puede que para ti el tema de los idiomas y la tecnología no sean importantes pero sí lo sean la pedagogía y el horario.

Por eso, lo primero que debes hacer es completar la tabla de la primera hoja del Excel titulada «1-Preferencias». Valora del 1 al 5 según la importancia que tiene para ti cada elemento (siendo el 5 «muy importante» y el 1 «irrelevante»):

Estas valoraciones son necesarias para calcular la nota. A mayor puntuación, más peso tendrá en la nota final.

 

PASO 2. Puntúa las guarderías

Una vez establecidas tus preferencias, es hora de puntuar las guarderías que visites. Cada guardería está en una hoja de excel diferente. He añadido un total de 6, pero si quieres añadir más guarderías, simplemente duplica la página en cuestión (Botón derecho -> Mover o copiar -> Crear una copia).

Introduce la puntuación que consideres en la columna coloreada (5 la máxima nota y 1 la mínima). Si no sabes muy bien qué poner, coloca el cursor sobre la celda y te aparecerá un comentario para ayudarte:

paso 2 - elegir guarderia

Verás que hay categorías que tienen a su vez subcategorías y otras que no las tienen. Has de asignar a cada subcategoría su nota individual.

Una vez hayas puntuando todas las categorías, verás al final de la tabla la nota final de la guardería en cuestión (generada de forma automática):

paso 2 - nota guarderia individual

 

PASO 3. Elige la guardería con mejor puntuación

Cuando hayas puntuado todas las guarderías que has visitado, ve a la página «3-Resultado» y comprueba qué guardería tiene mejor puntuación. Esa es la tuya 🙂 .

Lisado mejores guarderias

 

 Conclusión

Suele ocurrir que visitamos guarderías y no sabemos muy bien qué preguntar y qué criterios priorizar. Con este artículo espero que hayas recogido ideas suficientes para no quedarte en blanco. Todo lo que no preguntes no lo sabrás hasta que tu hijo esté dentro. Y entonces ya será tarde… Pregunta sin miedo lo que consideres necesario y no dejes en manos del azar algo tan importante. 

Una advertencia: aún teniendo en cuenta todo lo que te he comentado, puede que la guardería que elijas no sea como esperabas. De hecho, en nuestro caso, a pesar de darle muchas vueltas, no estamos satisfechos con la elección. ¿Por qué? Porque necesitábamos una guardería muy cerca de casa y eso nos limitó mucho: tuvimos que elegir lo opción «menos mala» entre todas.

Ahora te estarás preguntando, ¿entonces vale la pena todo el trabajo? 

Sin duda. Las probabilidades de que hagamos una buena elección siempre serán mayores si tenemos en cuenta todas las variables, aunque no tengamos garantizada la satisfacción plena. Además, completar el Excel te llevará sólo unos minutos y te ayudará a localizar los puntos fuertes/débiles de cada guardería.

¡A por ello!

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